Deseo manifestar una preocupación ciudadana cada vez más común y que, lamentablemente, continúa sin recibir la atención debida por parte de las autoridades competentes: la circulación indiscriminada de cuadrones operados por niños y adolescentes sin supervisión adulta, y su libre tránsito en espacios públicos como playas.
En numerosas urbanizaciones y playas del país se ha normalizado ver a menores conduciendo estos vehículos, sin el equipamiento mínimo de seguridad y, en muchos casos, transportando a varios niños con las piernas colgando peligrosamente cerca de las ruedas. Esta situación representa un serio riesgo para la vida de quienes van a bordo y, lo que es peor, para terceros –niños y adultos– que juegan, descansan o transitan por esos mismos espacios.
Desde el punto de vista legal, la Ley Orgánica de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial establece claramente que la circulación de vehículos motorizados en las vías públicas se rige bajo disposiciones específicas, las cuales implican, al menos, el cumplimiento de los requisitos básicos de tránsito y seguridad vial para quienes los conducen. Esto incluye la exigencia de licencias, equipo y responsabilidad frente a terceros, elementos que no se respetan en estos casos.
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Además, existen leyes que prohíben expresamente la circulación de vehículos motorizados –motos, automotores y similares– en las playas del país, salvo excepciones muy puntuales (emergencias). Esta norma también se ve reforzada por decisiones recientes de carácter ambiental que buscan proteger las zonas costeras y sus ecosistemas al prohibir la presencia de vehículos motorizados en playas de la zona norte del Ecuador.
Más allá de las lagunas o debilidades en la legislación, debemos llamar la atención sobre la responsabilidad de los adultos que permiten que menores manejen vehículos motorizados sin supervisión ni entrenamiento adecuado. Educar, proteger y prevenir no pueden ser consignas vacías cuando la vida de los niños está en juego.
No podemos seguir como si nada ocurriera hasta que ocurra una tragedia. Es urgente que las autoridades de tránsito y seguridad vial hagan cumplir las normas existentes, sancionando a quienes permiten la operación irresponsable de cuadrones por menores. Se deben realizar las campañas de concienciación sobre los riesgos reales de permitir que niños y adolescentes conduzcan estos vehículos. También, los gobiernos locales y nacionales deben actuar de manera coordinada para asegurar playas y espacios públicos libres de vehículos motorizados que ponen en riesgo a la ciudadanía. (O)
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Guillermo Callejo, Guayaquil


















