Cuando se trata de seleccionar el material que debe instalarse en las aceras de la ciudad para mejorar el ornato de Guayaquil, siempre debe pensarse en poner un material resistente al alto flujo de peatones o transeúntes que a diario usamos las veredas. No recuerdo en cuál alcaldía se resolvió en Concejo Cantonal instalarse cerámicas frágiles café. Ahora es muy penoso ver por doquier cerámicas partidas o resquebrajadas que dan un aspecto que atenta contra el ornato de Guayaquil y además hay riesgo de tropezarse con esas cerámicas, en muchos lugares muy altas. Existen lugares en los que hasta los pedazos del rompimiento ya no existen y solo se observa el hueco donde debería estar la baldosa. (O)
Édgar Saldaña, Guayaquil