La participación del joven héroe ecuatoriano Abdón Calderón Garaycoa, cuencano del ejército patriota, constituye uno de los episodios más memorables de la independencia del Ecuador. Con apenas 17 años, el llamado “niño héroe” combatió con valentía en la histórica batalla de Pichincha, librada el 24 de mayo de 1822 en las faldas del volcán Pichincha, hecho que selló la emancipación de la antigua Real Audiencia de Quito del dominio español.
La batalla fue dirigida por el estratega militar Antonio José de Sucre, enviado de Simón Bolívar. Las fuerzas patriotas estaban integradas por soldados quiteños, guayaquileños, cuencanos y combatientes provenientes de otras regiones de América del Sur. Entre las unidades destacadas estuvieron el batallón Yaguachi, Alto Magdalena y Albión, este último compuesto en parte por voluntarios británicos.
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En medio del combate, Abdón Calderón recibió varias heridas de bala en brazos y piernas. Sin embargo, lejos de retirarse, permaneció en el campo de batalla alentando a sus compañeros con firmeza y sosteniendo la moral patriota. La tradición histórica recuerda que, aun gravemente herido, insistió en continuar luchando por la libertad. La victoria de Pichincha permitió la liberación de Quito y consolidó el proceso independentista que posteriormente integraría al territorio ecuatoriano en la Gran Colombia. Además de Abdón Calderón, figuras como Antonio José de Sucre y numerosos combatientes anónimos fueron esenciales en la consecución de este triunfo militar. El patriotismo demostrado en la batalla del Pichincha permanece profundamente arraigado en la memoria nacional. La figura de Abdón Calderón, joven y decidido pese a las heridas sufridas, inspira a nuevas generaciones como ejemplo de entrega, responsabilidad y compromiso con los ideales nacionales. (O)
Nelson Humberto Salazar, Ojeda, escritor, Quito