Estuvimos buscando en dónde arreglan y venden celulares, en dos semanas dimos con un lugar grande. ¡Oh sorpresa!, varios vendedores tenían acento caribeño, etc., no usaban mascarillas, publicitaban la mercadería, hablaban muy alto.
Nos dirigimos a uno de los locales, pedimos de lejos que se pongan las mascarillas, la vendedora obedeció, por vender. Estábamos saliendo y se la quitó. En Urdesa, también en malls del norte, la ciudadanía, jóvenes, tienen mascarillas de collares, con los elásticos sobre el cuello. No existe conciencia. (O)
Mariana Garcés de Mite, Guayaquil