Octubre, 2019, fue el mes negro para Quito y el Ecuador entero, después que arbitrariamente cerraron carreteras de la serranía por un largo tiempo y estuvieron a punto de arrastrarnos a una catástrofe económica, ciertos que ultrajaron a nuestra capital, quemaron y destruyeron edificios públicos y privados, robaron documentos importantes para el país; gente inocente resultó herida y otras murieron. Todo esto a vista y paciencia de autoridades.
Pregonaron a los cuatro vientos que crearían un ejército paralelo a nuestro honorable Ejército para luego atrevidamente llegar a la capital económica del país, Guayaquil, –y como era de esperarse– terminaron con el ‘rabo entre las patas’. Esta gente quiere la presidencia, está escondiéndose detrás de títeres que pretenden engañarnos. Debemos condenar este tipo de acciones que lejos de ayudar destruyen a nuestra débil economía, a una sociedad que lucha por mantenerse en el camino correcto, y a nuestros derechos por tener seguridad. Castigarlos con todo el peso de la ley para que nunca más tengamos que vivir una catástrofe como en octubre del 2019. Prohibido olvidar. (O)
Hilma Eugenia Castillo Cardoso, York, Pensilvania, EE. UU.