La prueba Ser Bachiller evalúa las aptitudes y destrezas de los estudiantes del último año de bachillerato y es aplicada por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineval) en coordinación con la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt) y el Ministerio de Educación.

El examen tiene dos funciones: es un componente de las notas que se promedian para que el estudiante se gradúe de bachiller y, de acuerdo con el puntaje obtenido, se postule para obtener un cupo en instituciones públicas de educación superior. Este año, a los 166 834 estudiantes de tercero de bachillerato del régimen Costa se sumaron 117 405 graduados de años anteriores, que vuelven a dar el examen para mejorar la puntuación con la intención de esta vez sí alcanzar un cupo para seguir estudios de tercer nivel.

El correato instituyó la prueba ENES en 2012 para tamizar el ingreso de los bachilleres a las universidades públicas; en el 2016 se fusionó con el examen Ser Bachiller y proliferó la oferta particular de cursos de nivelación de variado costo, en los colegios se destinan tiempo y recursos para preparar a los estudiantes para el examen, y ya se ofrece en precampaña eliminarlo. Lo importante habría sido que la prueba sirva para corregir las falencias y mejorar la calidad de la educación secundaria. (O)