La expresión “Año nuevo, vida nueva” es como una planta que conlleva los frutos esperados; planta que exige cultivo y cambios. Cultivar la planta exige arrancar la mala hierba que la rodea y robustecerla con abono. Hay que mirar la belleza de la planta, sin apartar la mirada de la mala hierba. La una y la otra integran la realidad.

Antes señalemos, para entendernos, el contenido de las palabras. Está faltando lo que los escolásticos piden a los que aceptan razonar: definir el significado de las palabras. El significado de las palabras no se suple alzando la voz.

Entre tantas palabras que piden atención de la sociedad someto cuatro a la reflexión de quienes acepten conversar racionalmente:

1) Amor. ¿Es amor admirar - ser feliz, haciendo feliz; o es usar al otro? Esta palabra es en el uso actual la que más ha perdido su significado original. “Dios es amor”. Porque es amor, da la vida.

2) ¿Aborto es expulsar un óvulo fecundado (anidado), o sea un ser humano incipiente; o es expulsar algo sin vida humana, como un tumor, algo que no es un yo? La ciencia afirma, guste o no guste a algunos, que aborto es extirpar a un ser humano incipiente, indefenso…

Notemos que el magisterio de la Iglesia afirma que el aborto es matar a un ser inocente e indefenso, porque la ciencia afirma que un óvulo fecundado (y anidado) tiene un yo. Hay muchos intereses económicos y políticos de por medio, para negarle la identidad humana.

3) Política (resumo lo más urgente). Política en general es búsqueda del bien común. Todos tenemos el derecho y el deber de buscar el bien común. Miembros del clero deben hacer esta política. No deben hacer política de partido pues deben servir a todos, respetando la libertad de elegir uno de los diversos senderos científico-técnicos hacia una humanización integral.

4) Democracia es la intervención libre y responsable de los ciudadanos, adecuadamente informados, para fijar en un plan la consecución del bien común integral de la sociedad. La desinformación, la deformación con datos falsos o parciales, la pereza de pensar, corrompen la democracia.

Estamos frente a múltiples y fundamentadas denuncias e indicios serios de prostitución de la política en un elegante recurso para robar: -La exageración en el número de quienes se presentan como candidatos plantea preguntas inevitables. -La falta de planes fundamentados. -La falta de un adecuado conocimiento de la realidad (necesidades y recursos). -¿Buscan servir o servirse? ¿Están medianamente preparados con un adecuado conocimiento de la realidad? -Algunos candidatos no tienen un plan para atender las necesidades y aspiraciones. Si buscan servir, ¿por qué en vez de mejorar, destruyen obras existentes? ¿ Por la “ganancia” en la firma de un nuevo contrato? Las acusaciones de robo no pasan de palabras. Algunos dejan la impresión de que prevén su futuro: “Hoy por ti, mañana por mí”.

La corrupción se combate con educación en valores y confiscando lo injustificadamente adquirido.

(O)