Todos deben aportar para definir las políticas por seguir del agro, si deseamos una verdadera revolución agropecuaria. Los líderes del sector tienen que ser firmes en las propuestas de sus bases, los funcionarios tienen que estar prestos a pulirlas y aplicarlas; tiene que existir una clara y definida participación política de los productores.
Considero cuatro pilares fundamentales para la reactivación del agro, los cuales se pueden ramificar para mejor desarrollo. 1) Reactivación financiera total: la banca estatal debe reactivar a todos los deudores, pequeños productores que desarrollan actividad en parcelas de hasta 20 hectáreas, condonando los intereses por mora y gastos legales, permitir que reestructuren el capital, luego facilitar créditos con tabla de amortización mejorada y aplicable a la actividad agrícola, con meses de gracia y plazos hasta 2 años en caso del ciclo corto; sean borrados de la lista estigmatizante del buró de crédito, de la mal llamada, por la banca, central de riesgo, no fue culpa del productor estar allí sino del sistema de crédito y comercialización. Despojar a un productor agropecuario de su tierra es ilegal e inmoral. 2) Mejoramiento de productividad: la institución correspondiente debe trabajar en coordinación con la academia y centros de investigación en transferencia de tecnología, mejorar rendimientos, bajar costos de producción, ir desde el análisis de suelos, optimización de riego al efectivo plan de fertilización. 3) Comercio justo entre organizaciones agropecuarias: financiamiento de las organizaciones por parte de la banca estatal, para compra y absorción de cosechas de otros sectores y poder comercializar con margen de ganancia, así se controla la letal intermediación. 4) Agroindustria asociativa: desarrollar el agregado del valor de los productos y subproductos agropecuarios, creación de marcas, buscar mercados internos, motivar emprendedores en el campo, todo en coordinación con prefecturas provinciales y actores de la EPS (Economía Popular y Solidaria). Estos pilares deben ser la materia prima que deben manejar los líderes agropecuarios serios y los asambleístas nacionales, para la creación de nuevas leyes y mejorar las existentes que regulan la producción agropecuaria. Sin campesinos prósperos no hay revolución.(O)
Pedro Pablo Jijón Ochoa, ingeniero comercial, Guayaquil









