Gracias a la gentileza de un dilecto amigo, desde hace pocos días, he tenido en mi escritorio la Colección Camilo Destruge, una publicación del Programa Editorial de la Muy Ilustre Municipalidad de Guayaquil, realizada el año 2012, integrada por las siguientes obras:
Guayaquil revolución de Octubre y campaña libertadora de 1820-22. Guayaquil en la campaña libertadora del Perú. El Ecuador y Perú en su cuestión de límites. La gran defensa de Guayaquil, relación documentada. Biografía del general don Juan Illingworth. Biografía del general León de Febres Cordero. Estudios históricos. Estudios, relaciones y episodios históricos. Controversia histórica sobre la iniciativa de la independencia americana y Diccionario biográfico escolar.
¡Qué increíble producción! ¡Y cuanta alegría que se recuerde y se haga presente que Camilo Destruge Illingworth no es solamente el nombre de una de las calles de su ciudad, sino que se trata de uno de sus más talentosos hijos!
Recordemos que la importancia de escribir sobre los acontecimientos históricos constituye un invalorable elemento de juicio para que una sociedad y, especialmente, sus futuras generaciones puedan entender y comprender mejor, con elementos pocas veces al alcance de las mayorías, los acontecimientos más importantes, a veces decisivos de su historia, algunos positivos y otros negativos.
¿Nuestros historiadores contemporáneos están emulando a Destruge Illingworth?
¿Me puede usted ayudar con alguna información al respecto? Mi radar parece que no tiene alcance nacional.
También he recibido del autor Fabrizio Peralta Díaz su obra La lista negra, que documenta su aplicación en nuestro país, durante la Segunda Guerra Mundial, en el gobierno de Arroyo del Río, citando entre otros historiadores a Jenny Estrada, Julio Tobar Donoso, Alberto Luna Tobar y Jorge Salvador Lara.
Esa fue, sin duda, una etapa que merece ser muy bien conocida, desde sus orígenes y también sus consecuencias, para evitar que situaciones similares vuelvan a ocurrir.
Asimismo, tengo en mis manos Diego Noboa y Arteta. Un prócer de la independencia, escrita por Gustavo Noboa Bejarano y Parsival Castro Pita, en la que nos presentan y ponderan a un ciudadano de grandes méritos, poco estudiado, y aprovechan para hacernos presente que estamos a pocos años del bicentenario de esa importantísima conquista.
Gracias a la información que recibo regularmente de la Academia Nacional de Historia, con sede en Quito, he conocido últimamente dos publicaciones: Relaciones bilaterales entre Chile y Ecuador. La construcción de la amistad paravecinal 1880-1910, del Dr. Claudio Tapia Figueroa; y, El Panecillo en la historia, del Dr. Javier Gomezjurado Zevallos.
Sería muy bueno que se documentara más la vida política de nuestro Ecuador, honrando a la historia, que debe ser fiel e imparcial, porque necesitamos encontrar la verdad “verdadera” y no simplemente conocer versiones interesadas, que nos impresionan y, tal vez, nos pueden desviar del objetivo, llenándonos de infundadas versiones de los acontecimientos.
¿Debemos seguir abogando porque se documenten historias, no solamente políticas, sino también de otras actividades como las cívicas, religiosas, culturales, asistenciales o deportivas?
¿Qué historia quisiera usted que se documentara? ¿Sería tan amable en darme su opinión? (O)








