Rocas inhóspitas y burros atados

30 de Diciembre, 2013
30 Dic 2013
30 de Diciembre, 2013 - 00h00
30 Dic 2013

Hace unas semanas los mares orientales se agitaron con una poco usual disposición del gobierno chino que exige identificarse a todo barco o avión que ingrese en una amplia zona. Como la medida comprende las islas Senkaku, sobre las que Japón ejerce soberanía, el gobierno de Tokio reaccionó enviando aeronaves que desafiaron la orden de Pekín. Pocos días después, los Estados Unidos hicieron volar dos B-52 con idéntico propósito. Se enfatizó en que estaban desarmados, pero no es casualidad que se haya elegido para esta misión al más emblemático bombardero estratégico de la Fuerza Aérea norteamericana.

Decir que se está jugando con fuego es poco. Están involucradas grandes potencias, en el caso de China y Estados Unidos, provistas de aterradores arsenales nucleares. Las Senkaku son islas de escasa superficie, ubicadas entre Japón y Taiwán. Parece que los chinos las conocían mucho antes, pero ningún país ejerció actos de uso y posesión de ellas hasta mediados del siglo XIX cuando lo hicieron los japoneses. Hubo allí factorías, población semipermanente y terrenos que eran propiedad privada nipona hasta hace pocos años, cuando el gobierno de Tokio los compró a sus dueños. Tras la Segunda Guerra Mundial fueron ocupadas por los norteamericanos, quienes las reintegraron a Japón. Los tratados que pusieron fin a ese conflicto no mencionan un cambio de estatus de las Senkaku, por lo que se interpreta que deben permanecer en el que tenían antes. Las islas no tenían más importancia que la de ser una base pesquera secundaria, pero hacia los años setenta del siglo pasado se estableció que podía haber petróleo y otros minerales en las inhóspitas rocas. Entonces aparecieron otros interesados, China en primer lugar, a la que siguió Taiwán, se declararon soberanos sobre el territorio. Mucho más al sur están las islas Spratly, un territorio visiblemente lejano del territorio continental chino, sin embargo, basado en supuestos derechos históricos Pekín las declara suyas. Este archipiélago también es probablemente rico en petróleo. Otros países, cuyas aguas territoriales son realmente adyacentes a la zona disputada, se han opuesto a la reclamación china. Este conflicto llegó a un punto muy caliente cuando barcos chinos atacaron a naves de pesca vietnamitas.

El tema que nos preocupa no es la propiedad de montones de piedra deshabitados, sino la política expansionista de China que se ha manifestado desde la ocupación colonial del Tíbet en los años cincuenta. En los últimos años, prevalida de su creciente poderío económico, esta potencia ha comenzado a demostrar que ejercerá su fuerza donde quiera que sus intereses lo demanden. Además, se ve que China pasó de ser un imperio territorial a la etapa superior del imperialismo, en la que ejerce su dominio a través de satelización económica y política de otros países, sin necesidad de forzarlos militarmente. En este propósito han tenido la ayuda de dictaduras que, a cambio de créditos y apoyo geopolítico, han puesto a sus naciones como burros atados en las fauces del gran dragón.

Rocas inhóspitas y burros atados
Hace unas semanas los mares orientales se agitaron con una poco usual disposición del gobierno chino que exige identificarse a todo barco o avión que ingrese en una amplia zona.
2013-12-31T10:38:46-05:00
El Universo

Te recomendamos