Wilson Marcelo P. Ch. fue condenado a veintiséis años de prisión como autor del femicidio de Abigaíl Y., su expareja.

El 21 de marzo del 2022, cuando ocurrió el femicidio, ella estaba en un local de comida costeña ubicado en Solanda, en el sur de Quito, donde había empezado a trabajar.

El sujeto se presentó en el lugar y la mujer llamó al ECU911 desde un teléfono celular que había pedido a un amigo para que lo retiraran del lugar.

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Así se lo hizo por acción de la Policía, pero el individuo se quedó en la zona. Cuando ella se quedó sola en el local, la atacó con un objeto cortopunzante y la chica murió.

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Según familiares de la víctima, ella había sido objeto de violencia intrafamiliar durante la convivencia.

Tras aproximadamente diez años de malos tratos y luego de una golpiza, días antes del crimen, Abigaíl Y. decidió denunciarlo, tramitar una boleta de auxilio y separarse. Pero Wilson Marcelo P. Ch. siguió con el asedio constante.

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Un amigo de la víctima regresó al lugar del crimen y miró la puerta del restaurante cerrada, y también al sujeto asustado, cerca del lugar.

El agresor fue detenido días después y negó haber cometido el crimen. Afirmó que ella le invitó a comer y sin motivo alguno le lastimó la pierna con un cuchillo pequeño.

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Un médico de un hospital de Pujilí, en Cotopaxi, atendió esas heridas que, para la Fiscalía, pudieron haber sido provocadas por la víctima al tratar de defenderse.

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Un perito forense en genética y biología molecular explicó a los jueces que el perfil genético del procesado estaba presente en fluidos biológicos detectados en la ropa de la víctima y también en la escena del crimen.

Además de la condena, los jueces impusieron una multa de 1.000 salarios básicos ($ 425.000) y una reparación integral de $ 20.000 para los tres niños que quedaron en la orfandad. (I)