En silencio y con la mirada fija en la cruz, Juan Bohórquez permanecía sentado en una de las bancas del santuario de Cristo del Consuelo. Todos los lunes acude al templo y conduce desde Guayacanes, en el norte de Guayaquil, durante unos 45 minutos hasta llegar a su destino en el sur.
Desde hace 50 años, Juan participa en la procesión de Cristo del Consuelo. Hoy tiene 75 años y, aunque ya no realiza el recorrido completo porque su edad no se lo permite, continúa asistiendo con la misma fe que cuando era más joven.
“Participo desde los 11 años. Ahí podía caminar todo lo que quisiera y aguantar el sol sin problemas. Ahora ya no puedo hacer eso; dejo que todos pasen y siempre me mantengo al final de la procesión. Hay veces que mis hijos también me llevan en su carro”, afirmó Juan mientras se ponía de rodillas para rezar.
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Junto a él, otros fieles proferían sus oraciones también en silencio. Muchos de los que no podrán participar en la procesión se acercan en los días previos.
El milagro que le salvó la vida
“Cristo del Consuelo me salvó la vida”, dijo mientras se apresuraba a contar su primer acercamiento con la religión. Cuando tenía 9 años fue ingresado en una casa médica por una fuerte infección intestinal. Tras siete días internado, dijo, fue “enviado a su casa a morir”.
Juan, por la infección, llevaba muchos días sin ingerir alimentos. “Estaba todo flaco y pálido, como un desahuciado”, narró.
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Creció en medio de un ambiente lleno de fe: su padre era devoto de Narcisa de Jesús y su madre de Cristo del Consuelo. Fue esta última quien llevó a su hijo al santuario y elevó plegarias por su sanación.
Juan no lo olvida: dos días después de las oraciones de su madre, un 31 de diciembre, su cuerpo dejó de rechazar la comida y empezó a comer con naturalidad tras dos semanas del comienzo de su infección.
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“Hasta tres platos me comí ese día y en los posteriores comencé a comer caldito y todo lo que me pusieran enfrente. Siento que me salvó la vida”, contó.
Preparativos para la romería del Viernes Santo
Durante la estancia de Juan en el santuario, también se ultimaban detalles para una de las romerías más importantes del país. Según Guillermo Merchán, coordinador de comunicación de la procesión, los preparativos se encuentran en un 100 %.
“Cada comunidad y cada grupo que participará en la procesión ya está listo para el próximo Viernes Santo a partir de las 07:00”, dijo y afirmó que todas las comunidades responsables estarán congregadas desde el jueves a las 18:00.
En cuanto a la logística y seguridad del evento, todo ha sido coordinado con las entidades respectivas. Se han desarrollado reuniones de coordinación con varias entidades, como la Prefectura, la Alcaldía y distintos organismos de control, con el objetivo de articular esfuerzos y definir responsabilidades.
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Merchán afirmó que, entre las personas pertenecientes a la parroquia más las instituciones de Gobierno, alrededor de 1.200 personas estarían detrás de la organización.
El armado de la carroza en la que es trasladada la cruz de Cristo del Consuelo empezará el mismo viernes a la 01:00, y estará a cargo del padre Reinel Garzón junto con un grupo de las comunidades.
El recorrido se iniciará en la intersección de Lizardo García y la calle A, cruzará el puente de la A, continuará por la calle Pancho Segura, girará por Balsas y culminará en la plazoleta del santuario, donde se concentrará la parte final de la ceremonia religiosa.
A lo largo del trayecto se ubicarán puntos estratégicos de asistencia, incluyendo estaciones de hidratación, espacios de atención médica y un punto base de la Defensa Civil en la intersección de Pancho Segura y Balsas. Estos elementos forman parte del despliegue que acompañará a los fieles durante todo el recorrido.
Merchán realizó una cordial invitación a los fieles a participar en la procesión con la misma fe de todos los años, pero siempre cumpliendo las medidas de seguridad y control.
“Este año el eslogan de la procesión es ‘Caminando por la paz’. Están todos invitados a disfrutar de un ambiente de fe y de muchos milagros”, concluyó. (I)


