Quevedo, LOS RÍOS
Lo que debía ser una jornada normal de trabajo se transformó en tragedia en cuestión de segundos.
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La tarde de este jueves, 7 de mayo, el sector de Baldramina, en la parroquia San Cristóbal de Quevedo, fue sacudido por una fuerte explosión que destruyó las instalaciones de la conocida fábrica Piro-Quevedo.
El estallido, que los vecinos describieron como similar al de una bomba, seguido de una lluvia de detonaciones de fuegos artificiales, cobró la vida de dos personas: Luis Gilberto Delgado Mora, propietario del negocio, y Enrique Mendoza, su compañero de labores.
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Luis Delgado no era un desconocido para la comunidad. Con más de 30 años dedicados al oficio artesanal, se había convertido en un referente.
Más allá de su faceta como empresario, quienes compartieron con él lo recuerdan como un “ser humano excepcional”, siempre alegre, solidario y profundamente comprometido con las tradiciones culturales de la ciudad.
Tras la alerta, los miembros del Cuerpo de Bomberos acudieron rápidamente al sitio. Gracias a su intervención, se logró evitar que las llamas se propagaran a viviendas cercanas.
Sin embargo, poco se pudo hacer por la estructura de la fábrica, que quedó reducida a ruinas y donde lamentablemente se hallaron los cuerpos de Delgado y Mendoza entre los escombros.
El siniestro también dejó otras personas heridas, cuyas identidades y estado de salud están bajo seguimiento médico, mientras las autoridades competentes investigan qué pudo haber provocado la fatal explosión.
La noticia ha generado una profunda conmoción en Quevedo. Múltiples agrupaciones sociales y amigos han expresado su pesar, uniéndose en un abrazo solidario con las familias afectadas.
Los restos de Luis Delgado fueron velados inicialmente en la Asociación de Cotopaxenses hasta el mediodía; posteriormente, su cuerpo será trasladado al cantón Chimbo, en la provincia de Bolívar, donde recibirá un último adiós. (I)