Cuenca

Dos religiosas fueron agredidas por antisociales que en su intento de robar ingresaron a su vivienda este fin de semana. Los atacantes analizaron el lugar y pensaron que no había nadie, pero se las encontraron cara a cara y no alcanzaron a cometer su objetivo.

Con ayuda de la comunidad fueron atrapados y entregados a la Policía. El predio donde se ubican las Madres Corredentoras está en el sector de la Feria Libre, conocido públicamente por ser un foco delictivo de la ciudad.

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Nube Crespo, superiora de la Congregación, explicó que cerca del mediodía del sábado mientras estaban en una reunión escucharon un extraño sonido que las alertó.

Una de sus compañeras fue a ver qué pasaba y se encontró con un hombre que al verse sorprendido sin ningún pudor la golpeó.

La pateó en la canilla y le dio un puñete en el pecho y otro en la nuca que si bien la botó al piso por la fuerza, no la dejó inconsciente.

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Para evitar ser atrapado saltó desde la ventana de la biblioteca y huyó en dirección a la avenida de Las Américas, pero con el escándalo la vecindad se unió hasta que lo atrapó tras darle algunos golpes antes de entregarlo a la Policía.

Y mientras esto acontecía en el exterior, la religiosa contó que otro sujeto estaba escondido en una habitación contigua guardando algunas computadoras portátiles para lanzarlas a sus cómplices por una ventana. También fue descubierto y entregado a las autoridades.

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Otra religiosa recibió un golpe en la boca.

Según Crespo, aunque fueron detenidos dos, en total fueron seis los antisociales que participaron de este ilícito porque notaron que había más gente afuera, por las puertas y ventanas, esperando por el botín.

Priscila Macas, responsable de las obras sociales corredentoras, cuestionó dos aspectos que observó al momento de la detención.

Por un lado, percibió que se asistió con preferencia al presunto ladrón en lugar de atender a la religiosa.

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Otra situación que lamentó es la descomposición social que se vive en Cuenca porque en el forcejeo no solo que hubo golpes, sino también profanación a imágenes religiosas como un Cristo crucificado cuya mano derecha fue rota por los atacantes.

Esta misión religiosa sirve a la comunidad desde hace 58 años y beneficia a varios grupos sociales vulnerables como madres solteras o niños de escasos recursos económicos.

Una de ellas es María Zhindón, quien desde hace tres años vive con ellas. Para esta mujer, lo ocurrido la mañana del sábado no tiene nombre porque lo que hacen las madres es beneficioso para la sociedad.

Mientras, su compañera Delia Salchim lamentó que quienes les hacen daño son las mismas personas que reciben con frecuencia un plato de comida.

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Por lo acontecido, que no es algo nuevo, piden ayuda a las autoridades para reforzar la vigilancia. Pero también la madre superiora aseguró que esto las obliga a reforzar su seguridad y aislarse de la gente con muros más altos y un mayor número de cámaras de seguridad.

Al final, de los seis aparentes involucrados solo dos fueron detenidos y se espera una sanción legal. (I)