El sábado se descubrió que más de 100 menores de edad participaban en una fiesta clandestina en el barrio El Madrigal, parroquia San Bartolomé de Pinllo, en Ambato. La celebración fue suspendida por el intendente de Policía de Tungurahua, Diego Proaño.

Proaño contó que incluso este local no contaba con el permiso de funcionamiento, además, se encontró gran cantidad de alcohol que era consumido por los menores de edad, por lo que se clausuró el establecimiento.

Pese a la prohibición por parte del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional e incluso cantonal para que no se desarrollen este tipo de actividades por ser focos de contagios del COVID-19, siguen dándose estas reuniones clandestinas que ponen en riesgo la salud de la ciudadanía.

El intendente expresó que más de 50 adolescentes fueron llevados en el bus de la Policía Nacional hasta la Unidad de Vigilancia Comunitaria, con el fin de garantizar su seguridad y que luego serán entregados a los padres de familia.

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Proaño advirtió que se continuará con estos operativos en los diferentes cantones de la provincia, para evitar la propagación del coronavirus.

Además dio a conocer que en la zona también se desalojaron dos canchas de ecuavóley, donde a más de la aglomeración se consumía alcohol artesanal. (I)