El sonido de un violín despidió a Jaime Villagómez Fayad. Las notas de Tristesse, de Frédéric Chopin, se escucharon en la sala de velación de un panteón de Guayaquil. Allí, su féretro caoba estaba junto a un enorme arreglo floral en el que se colgó una foto en que se lo veía con su pareja: él, esbozando una sonrisa, con un abrigo tejido; y ella, con su ondulado cabello rubio y una chaqueta café.

Villagómez Fayad, de 32 años, fue asesinado el viernes pasado en un local del Buijo Histórico de Samborondón. Esa noche del 20 de mayo, este empleado de una empresa de telefonía celular departía con su pareja.

Gobierno ofrece recompensa de hasta $ 5.000 para quien dé información sobre autor del asesinato en el Buijo Histórico de Samborondón

Un sicario, que la Policía presume que estaba en el local, le quitó la vida ante el asombro de comensales. Los desgarradores momentos que se vivieron allí se viralizaron en videos que corrieron por las redes sociales.

Su inesperada partida a las puertas del inicio de un feriado consternó a sus amigos y familiares. Villagómez era de esos amigos, de esos compañeros de labores que no se olvidan pronto por su calidez y empatía, aunque se haya compartido con él en diferentes etapas, dicen sus allegados.

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De aquí y hasta del exterior llegaron condolencias tras el crimen. Ismael Anthony Abdelaziz, quien lo conoció desde la infancia y mantenía contacto pese a que está fuera del país, se movió a realizar una campaña en Change.org para pedir al Gobierno que encuentre al culpable y se aplique la pena máxima. El asesinato de Jaime lo conmovió y lo llevó, al igual que otros, a pedir justicia.

Él recuerda a Jaime como un hombre que siempre se mostraba presto a ayudar, amable y trabajador. “Siempre dispuesto a ayudar a quien sea. Siempre tenía tiempo para ayudar”, dice Abdelaziz.

Sus conocidos señalan además que tenía un espíritu de deportista y era defensor de los animales y la naturaleza, algo que compartía con su pareja. Gustaba de los perros; incluso, cuando iba a casas donde encontraba mascotas, solía jugar o hacerles caricias.

Jaime Villagómez trabajaba en una empresa operadora celular. Foto: El Universo

Graduado de ingeniero en Administración con énfasis en Marketing, en la Universidad Ecotec, Villagómez había comenzado a escalar posiciones en una empresa de telefonía celular.

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Desde el 2014 había pasado en esa compañía como asesor de servicio al cliente, agente y analista de calidad, trade marketing, marketing digital y relación con patrocinios.

Una ejecutiva que trabajó con él en esa operadora celular lo recuerda como un joven sonriente, con empatía, lleno de vida, con talento.

Otra refiere que era de esos compañeros que acompañaban a las personas por seguridad a ciertos lugares; o que, cuando iba a determinado sitio, podía acolitar comprando algo para un compañero de trabajo.

A Villagómez, desde años atrás, también se le había despertado el interés por los derechos de los trabajadores. En sus redes sociales solía compartir mensajes sobre los derechos laborales. No solo hablaba, sino que hacía. Fue participativo cuando el colectivo YSiTePasaATi, en el 2014, se movió para evitar que se ponga un techo a las utilidades de los trabajadores.

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‘No vamos a descansar hasta encontrar a los culpables y hacerlos pagar la pena máxima’, dice presidente Lasso sobre asesinato de Jaime Villagómez

Eduardo Mora, coordinador estratégico de ese colectivo, recuerda que Jaime fue activista, tuvo participación en las marchas y otras acciones que se realizaron para frenar esa intención del Gobierno de ese año. “Era un muchacho correcto, colaborador, con buenas referencias”, indica Mora.

Otros que conocieron a Jaime refieren que eso de involucrarse en las causas sociales y por los derechos venía de familia. Yamne Fayad, madre de Jaime, es defensora provida. Ella tuvo una voz activa en medios cuando se debatía del aborto. Sus redes sociales eran su plataforma para expresarse.

Los amigos de Jaime esperan que haya justicia y que el crimen no quede en la impunidad. Se han ofrecido $ 5.000 de recompensa para quien dé información que permita llegar al autor del crimen. El presidente Guillermo Lasso, en su informe a la nación, dijo que “no van a descansar” hasta encontrar a los culpables y hacerlos pagar la pena máxima. (I)