La despedida final llegó este viernes 5 de junio. Tras una noche de velación marcada por el dolor, los ocho jóvenes de Daule hallados asesinados fueron acompañados por centenares de personas hasta su última morada.
Alrededor de las 11:00, los féretros partieron desde la T de Daule rumbo al cementerio Los Tintos, ubicado en la vía a Salitre.
La caravana avanzó lentamente entre una multitud de familiares, amigos, vecinos y conocidos que decidieron acompañar el recorrido.
Publicidad
Algunos caminaban detrás de los ataúdes. Otros seguían el trayecto en motocicletas y vehículos. A medida que avanzaban, más personas se sumaban a la despedida.
El recorrido, de cerca de un kilómetro, se desarrolló bajo un intenso sol. Las altas temperaturas no impidieron que decenas de personas permanecieran junto a los féretros durante todo el trayecto.
La música acompañó la caravana desde el inicio. También se escucharon fuegos artificiales que rompían por momentos el silencio y el llanto de los familiares.
Publicidad
Publicidad
Las muestras de dolor eran constantes. Algunos cargaban fotografías de los jóvenes. Otros caminaban en silencio mientras observaban el paso de los ataúdes.
Los ocho jóvenes eran conocidos en la zona y, según sus allegados, mantenían una vida vinculada al trabajo agrícola, los estudios y sus familias.
Publicidad
Durante el recorrido se observaron abrazos y lágrimas. Muchos de los presentes acompañaron a las familias desde la desaparición de los jóvenes y permanecieron junto con ellas durante los días de búsqueda e identificación de los cuerpos.
La llegada al cementerio Los Tintos estuvo marcada por escenas de profundo dolor. Cuando los féretros ingresaron al camposanto, familiares y amigos se acercaron para brindar una última despedida.
Entre lágrimas comenzaron las maniobras para descender los ataúdes. Los presentes se reunieron alrededor de las bóvedas mientras se desarrollaba el sepelio.
Militares y miembros de la Policía Nacional acompañaron la ceremonia con el fin de mantener el orden y brindar seguridad durante la jornada.
Publicidad
El proceso avanzó lentamente debido al número de personas que acudieron al cementerio. Los familiares permanecieron junto a los féretros durante cada momento de la despedida.
Los rostros reflejaban agotamiento tras varios días marcados por la angustia. Sin embargo, también existía la necesidad de acompañar hasta el final a los ocho jóvenes.
Fue cerca de las 13:20 cuando los cuerpos fueron ubicados en sus respectivas bóvedas.
Para ello fue necesario el esfuerzo conjunto de familiares y amigos, quienes ayudaron a elevar los féretros hasta uno de los bloques destinados dentro del cementerio.
La tarea se realizó en medio de oraciones. Cada ataúd fue colocado cuidadosamente mientras los presentes observaban en silencio.
Los ocho jóvenes quedaron en el mismo sector del camposanto. Sus allegados explicaron que la intención era que permanecieran juntos, tal como compartieron gran parte de sus vidas.
La despedida puso fin a varios días de incertidumbre para las familias, que desde el 31 de mayo buscaban respuestas sobre el paradero de sus seres queridos.
El caso conmocionó a Daule luego de que los jóvenes desaparecieran cuando se movilizaban hacia Milagro en motocicletas. Días después, sus cuerpos fueron encontrados dentro de sacos de yute en la vía Jujan-Babahoyo.
Las víctimas fueron identificadas como Jeremy Castro López, Anthony Martínez, Juan Carlos Martínez, Ariel Vera, Jackson C., Roy M., Andy Sáenz y Ricardo Castro.
Con los féretros ya ubicados en las bóvedas, familiares y amigos permanecieron algunos minutos más en el cementerio.
La exigencia de justicia también estuvo presente durante la jornada. Los allegados reiteraron su pedido para que las investigaciones permitan esclarecer lo ocurrido y determinar quiénes estuvieron detrás del crimen.
Las últimas personas abandonaban el cementerio y el silencio comenzaba a imponerse sobre el lugar.
Atrás quedaban los acordes de la música, los fuegos artificiales y la multitud que acompañó la caravana. (I)




