En Manta y Jaramijó, el mar que durante décadas sostuvo a comunidades enteras, hoy también se convierte en escenario de desapariciones misteriosas.
Barcos que desaparecen con sus tripulantes y asesinatos en tierra han encendido las alertas de las autoridades.
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En los últimos dos años, al menos siete capitanes de barco han sido asesinados en Manta. Seis murieron en 2025 y uno en lo que va de 2026, según datos expuestos por la Policía.
A esto se suma la desaparición en dos años de al menos cuatro barcos pesqueros, que, aunque no han sido vinculados oficialmente a actividades ilícitas, genera incertidumbre en Manabí. Estos son: Patricia Lynn, Fiorella, Negra Francisca Duarte y Don Maca.
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El caso Don Maca: la última señal
El caso de Don Maca es el más reciente. Se trata de un buque nodriza acompañado por seis lanchas que perdió comunicación el 26 de marzo tras varios días de faena. Allí iban 20 pescadores.
Según el armador Cristhian Mendoza, el contacto se interrumpió luego de reportes inusuales en altamar.
Días antes de la desaparición, la tripulación informó sobre el sobrevuelo de aeronaves en la zona de pesca. Posteriormente, el sistema satelital dejó de emitir señal y no volvió a actualizar la posición.
“Mandé mensajes al teléfono satelital y no hubo respuesta”, relató Mendoza.
Este jueves, 2 de abril, se conoció que los tripulantes fueron rescatados por la Marina de El Salvador y ahora se gestiona su retorno.
El caso elevó la alerta en la provincia, no solo por el número de desaparecidos, sino por el contexto en el que ocurre.
A este caso se suman el Patricia Lynn, desaparecido en diciembre de 2024 con 21 tripulantes. El barco Fiorella, sin comunicación desde enero de este año; y el Negra Francisca Duarte, cuyos pescadores sobrevivieron tras ocho días a la deriva, aunque la nave terminó destruida.
Capitanes bajo amenaza
En paralelo, la violencia golpea directamente a quienes lideran las embarcaciones. Según datos policiales, al menos siete capitanes han sido asesinados en Manta en los últimos dos años: seis en 2025 y uno en lo que va de 2026.
Estos crímenes no son aislados. Investigaciones policiales apuntan a disputas, presiones o represalias vinculadas al control de rutas marítimas utilizadas por organizaciones criminales.
El perfil de las víctimas coincide: se trata de hombres con experiencia en navegación, conocimiento de rutas y capacidad de operar en altamar.
Uno de los casos más sonados fue el crimen de Francisco Fernández Zapata, de 49 años, quien laboraba como armador pesquero y capitán de barcos.
Él fue asesinado el 2 de junio mientras visitaba la tumba de su padre en un cementerio ubicado en el sector de la vía a San Juan de Manta.
Testigos reportaron que los sicarios llegaron al lugar bajo la excusa de visitar a un familiar, lo que les permitió acercarse a la víctima sin levantar sospechas.
Desapariciones sin respuestas
Las autoridades navales insisten en que cada caso debe analizarse de forma independiente. Sin embargo, reconocen que no se puede descartar ningún escenario.
Un oficial de la Armada indica que se debe analizar cada caso, ya que existe la hipótesis de que las desapariciones podrían estar vinculadas a actividades ilícitas.
“No podemos descartar este tipo de eventos. Sin embargo, como se puede ver, la Armada está haciendo su trabajo todo el tiempo, tratando de interceptar y aprehender a las personas que estén dedicadas a estas actividades ilícitas”, expresa.
Los pescadores rescatados, que en el transcurso de esta semana llegaron a Manta, tampoco se han pronunciado sobre qué específicamente pasó con el barco Negra Francisca Duarte.
En uno de los últimos casos, el del barco Fiorella, desaparecido hace más de dos meses, se conoce que la nave zarpó en enero de este año con ocho pescadores a bordo y perdió contacto el 20 de ese mes. Desde entonces, no existe rastro oficial. Testigos reportaron una columna de humo en altamar, pero no lograron acercarse.
El abogado Juan Alvia Cevallos, representante de las familias del barco, confirma la incertidumbre. “No hay restos, no hay cuerpos, no hay evidencia concreta. Eso mantiene la esperanza de que estén con vida”, señala.
El contraste llega con el caso del barco Negra Francisca Duarte, cuyos tripulantes sobrevivieron tras permanecer ocho días a la deriva antes de ser rescatados por la Marina de El Salvador.
La desaparición del Don Maca se suma ahora a una cadena de episodios que evidencian un problema en el mar del que hay varios interrogantes aún sin respuestas concretas. (I)