Yaku Pérez y Xavier Hervas volvieron a aparecer en la papeleta presidencial de la primera vuelta de los comicios generales anticipados, que se desarrollaron el 20 de agosto, pero ambos candidatos no estuvieron ni cerca de alcanzar los mismos resultados que obtuvieron cuando terciaron el 2021, quedando tercero y cuarto, en su orden, entre 16 aspirantes. En esta elección el panorama fue distinto y se ubican sexto y séptimo entre ocho opciones, según los resultados preliminares oficiales.

Ambos postulantes tienen cosas en común como que, por ejemplo, no corrieron por el mismo partido de las elecciones anteriores y que sus estrategias de campaña, respecto al proceso anterior, no tuvieron ningún tipo de innovación ni conectaron con el electorado, según coinciden expertos electorales.

Pérez, candidato de la alianza Claro que se Puede, estuvo cobijado en la reciente elección por Unidad Popular, el Partido Socialista Ecuatoriano, Democracia Sí y el movimiento Somos Agua (listas 2-17-20, respectivamente); en 2021, en cambio, llegó con el movimiento Pachakutik (PK), lista 18.

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Mientras, Hervas terció por la Izquierda Democrática (ID) en las elecciones pasadas. Poco después se separó del partido y para esta elección participó por el movimiento Renovación Total (RETO), lista 33.

Para entender qué ocurrió con estas figuras, Matías Abad, analista político y catedrático de la Universidad del Azuay, dice que lo primero es tener claro que ninguna elección es igual a otra y que lo que se hizo en una campaña y dio resultados, no necesariamente en una nueva contienda electoral será igual.

El consultor político Carlos Ferrín dice que para lo ocurrido con estos dos políticos cita la frase “es sabio el que logra superar una derrota y tonto el que no puede superar una victoria”.

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“Muchas veces creemos que tenemos la fórmula ganadora de algo. En el caso de Yaku más comprensible, 19 % casi se habla de que fue él quien ganó en la vez pasada. Hervas, que fue la revelación con su porcentaje, si mal no recuerdo, que fue 16 %. Estos dos actores, que fueron la revelación, traían esa campaña disruptiva cuando el TikTok lo era todo y el ánimo social daba para aquello, es decir, que había lo que está pasando ahora, donde el ánimo social nos está hablando de muertes, de delincuencias, de sicariatos, de magnicidios”, subraya.

Mientras para Gustavo Isch Garcés, consultor político y experto en campañas electorales, lo que pasó con Pérez y Hervas es que no entendieron que el contexto político había cambiado.

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“En el 2021 estaban abiertas las posibilidades de una campaña en la que todos los candidatos podían desarrollar sus estrategias en medio de una situación distinta a la que tenemos en el 2023. Es decir, la situación más preocupante venía de la económica y la falta de empleo, pero había mucha esperanza en que la gestión de un nuevo presidente pudiese enmendar esa situación de alguna manera”, dice y agrega que los partidos políticos que auspiciaron sus candidaturas la primera vez estaban de algún modo mejor estructurados.

En el caso de Hervas, Abad dice que un punto por considerar es que podría no haber tenido el mismo respaldo económico de la ocasión del 2021 y que buscó repetir la misma estrategia de promoción, pero que no dio resultado.

“Con respecto a Hervas, él tenía de alguna manera captado en la elección anterior a un segmento importante que fueron los jóvenes. A través de sus diferentes TikToks, de una campaña moderna, de incorporar nuevos elementos de redes sociales, de un discurso distinto, logró que gran parte de este electorado le confíe y si no estoy mal, pueda llegar al 15 %”, explica.

En este 2023, Abad dice que a Hervas le faltó alguna causa que conecte con el electorado en general y particularmente con los jóvenes que fueron su punto de partida y su base de votantes en la elección anterior. A lo que se sumó que tardó en definir su candidatura y campaña y la impugnación que recibió de parte de la Revolución Ciudadana.

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“Todo este grupo etario que quedó flotante, pues creo que definitivamente fue captado por Daniel Noboa, por Jan Topic y creo que algo también puede haber sido por Fernando Villavicencio y el correísmo con Luisa González”, dice.

Para Isch, Hervas “solo fue una percepción emocional que surgió en el 2021 a raíz de un nuevo estilo de comunicación” que llamó mucho la atención de los sectores juveniles y de los sectores del electorado a través del uso novedoso de las redes sociales y particularmente del TikTok.

Recuerda que para la segunda vuelta de 2021, el mismo presidente Guillermo Lasso tuvo también éxito en TikTok.

Con respecto a Pérez, Abad dice que ocurre lo mismo que con Hervas y es la lección de que “repetir fórmulas no necesariamente va a dar resultados favorables, aunque destaca que el candidato sí se mantuvo en la misma causa: el medioambiente.

“La causa de Yaku que se ha mantenido sin duda ha sido la del medioambiente, es decir, se ha ratificado... sin embargo, las condiciones son distintas. En la elección anterior tenía al Movimiento Indígena mucho más cohesionado, había también muchas autoridades seccionales que estaban dentro del apoyo electoral que él recibía. Él mismo había sido prefecto de la provincia del Azuay”, dice, además que considera que, al igual que Hervas contó con más recursos más en el contexto de inseguridad, que se profundizó para esta elección.

Otro punto que habría jugado en contra para Pérez, según Abad, es que la mayoría de candidatos se pusieron en una posición de mano dura contra la violencia y el crimen y él mostró “un discurso todavía ligero” y también cree que no hizo un buen debate, a diferencia del debate de 2021 en el que destacó.

“No empezó mal, empezó entre los más opcionados, pero creo que la campaña definitivamente lo debilitó... por no construir una narrativa que conecte desde las necesidades actuales de la ciudadanía. Los traspiés que tuvo en el debate, así como ayudaron al despegue de otros candidatos, en el caso de él, de Hervas y Otto Sonnenholzner les perjudicó para un franco descenso”, refiere.

Isch dice que a Pérez, en particular, le pudo haber perjudicado la alianza con la que se respaldó como el Partido Socialista, Unidad Popular o Democracia Sí, que en la campaña presidencial anterior obtuvo los peores resultados y estuvo a punto de ser eliminado del registro electoral.

“Yaku apostó básicamente a que la respuesta que habría alrededor de la consulta popular sobre mantener el petróleo bajo tierra en el Yasuní y evitar la explotación minera en el Choco Andino, serían votos que pasarían a ser un respaldo para él”, refiere.

En tanto, Ferrín sostiene que ninguno de los presidenciables supo de alguna manera renovar ni reinventar su campaña y pensaron, seguramente, ya tengo tanto y voy a crecer a tanto, y voy a mantener la misma fórmula ganadora, y finalmente se encontraron con que no tenían ni lo uno ni lo otro.

“La campaña requería, en todas sus formas, que hablen de lo que van a resolver en estos meses que van a gobernar, que es muy poco tiempo. Todos los que se fueron por ese lado de la inmediatez, o de encontrar un tema que definitivamente le llegue al metro cuadrado de la gente, fueron los que más éxito tuvieron en esta campaña”, dice. (I)