La visita oficial del presidente Daniel Noboa a Washington evidenció un fortalecimiento de la relación del Gobierno ecuatoriano con la Organización de los Estados Americanos (OEA) y otros espacios multilaterales, con una agenda enfocada en seguridad regional, cooperación internacional y lucha contra el crimen organizado.
Analistas consultados coinciden en que la estrategia internacional de Noboa busca posicionar a Ecuador dentro de la discusión hemisférica sobre narcotráfico y violencia, alineándose con iniciativas regionales impulsadas desde Estados Unidos y consolidando un discurso de cooperación continental.
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Sin embargo, advierten que el principal desafío será convertir ese posicionamiento político y diplomático en apoyo material y resultados concretos para el país.
Durante su paso por Estados Unidos, los días 13 y 14 de mayo, Noboa mantuvo reuniones con autoridades estadounidenses, legisladores y organismos internacionales, participó en un conversatorio en el Atlantic Council y fue recibido en el Consejo Permanente de la OEA, donde defendió la necesidad de fortalecer alianzas hemisféricas frente al crimen organizado.
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“Ahora el Gobierno está en control. Ya no cedemos espacios, ya no damos las cárceles para que sean universidades del crimen”, afirmó el mandatario durante su intervención ante el organismo hemisférico.
El jefe de Estado insistió en que Ecuador enfrenta una amenaza transnacional y sostuvo que la cooperación regional es indispensable para enfrentar a las estructuras criminales. Noboa advirtió que su Gobierno mantendrá “distancia” con los países que no cooperen en la lucha contra el narcotráfico, en medio de la tensión con su homólogo colombiano, Gustavo Petro.
“Esto no es una guerra contra pandillas, sino contra el narcotráfico”, señaló también durante su participación en el Atlantic Council.
La agenda en Washington incluyó además una reunión con el vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, encuentros con congresistas estadounidenses y reuniones con representantes del Banco Interamericano de Desarrollo.
Como parte de este acercamiento con la OEA, Noboa estuvo acompañado por la canciller Gabriela Sommerfeld y por la exministra Mónica Palencia, actual representante permanente de Ecuador ante la OEA desde abril de 2025.
Para el analista político Bernardo Gortaire, la presencia de Noboa en la OEA y en otros foros internacionales forma parte de una estrategia regional que busca consolidar una narrativa hemisférica de seguridad alineada con Washington.
“Ecuador bajo el gobierno de Daniel Noboa está operando como una especie de campo de prueba de este nuevo ciclo de guerra contra el narcotráfico”, sostiene.
Según el analista, el Gobierno intenta ubicar al país dentro de una corriente regional enfocada en políticas de mano dura y cooperación internacional en seguridad.
“Ya tenemos un segmento que son aquellos que están bajo el Escudo de las Américas, con rostros visibles en Argentina, en El Salvador con Bukele, con Milei. Ecuador intenta eso también a través de Daniel Noboa”, afirma.
Gortaire considera que la OEA juega un rol importante dentro de esa estrategia de posicionamiento.
“La OEA es ese espacio formal e institucional que le da legitimidad a este tipo de estrategias regionales”, señala.
Sin embargo, advierte que el discurso internacional puede perder fuerza si no viene acompañado de resultados concretos en seguridad.
“Una cosa es la comunicación, una cosa es el discurso y otra cosa es la realidad que está atravesando la gente”, afirma.
Según Gortaire, aunque el Gobierno sostiene que ha golpeado a estructuras criminales y detenido objetivos de alto valor, el problema de violencia y penetración del crimen organizado aún necesita acciones.
“Nosotros seguimos identificando un problema grave de cooptación de las estructuras y una dinámica donde la violencia se perpetúa”, dice.
El analista también advierte que la estrategia regional impulsada desde Ecuador enfrenta limitaciones por la ausencia de actores clave como México, Colombia y Brasil.
“El hecho de que estén ausentes estos actores tan relevantes hace incompleta la cadena y el cerco que se le podría hacer al crimen internacional organizado”, sostiene.
Además, cuestiona que el debate internacional sobre seguridad deje de lado problemas estructurales relacionados con pobreza, desigualdad y falta de oportunidades.
“Las dinámicas de estos grupos criminales responden a problemas estructurales que no forman parte del discurso y no están siendo integrados en la estrategia de política pública”, señala.
Para Santiago Carranco, coordinador del Laboratorio de Relaciones Internacionales (Irlab) y docente de la Universidad Internacional del Ecuador, la visita de Noboa a Washington refleja un intento del Gobierno por consolidar una política exterior centrada en seguridad y cooperación hemisférica.
“Esta vez sí tuvo una agenda explícita para que no exista especulación por parte de la opinión pública ecuatoriana”, afirma.
Carranco coincide en que el mandatario busca posicionar internacionalmente la crisis de seguridad ecuatoriana como un problema regional que requiere apoyo internacional.
“El presidente Noboa ya llevó exactamente el mismo discurso al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, al Foro Económico Mundial y ahora frente a la OEA”, explica.
El académico considera que Ecuador ha logrado instalar el tema en espacios multilaterales, pero advierte que ahora el reto es conseguir cooperación tangible.
“Esto ya nos queda debiendo porque no puede quedarse netamente en un discurso. Necesitamos ya un acompañamiento de capacidades materiales”, sostiene.
Según Carranco, Ecuador ha otorgado varias concesiones y acuerdos estratégicos a Estados Unidos en temas migratorios y de seguridad, sin que eso todavía se refleje en un respaldo proporcional.
“A Estados Unidos ya le hemos dado un acuerdo migratorio que les beneficia porque somos tercer país seguro. También acuerdos que les permiten patrullar las costas entre la plataforma continental y Galápagos”, señala.
Para el experto, el Gobierno ecuatoriano debería adoptar una posición más firme al momento de negociar cooperación internacional.
“Si nosotros seguimos con discursos, pero no exigimos cooperación tangible y material que pueda solventar estos temas, al final estas reuniones y viajes quedan en absolutamente nada”, afirma.
Carranco también coincide en que Ecuador todavía enfrenta limitaciones para liderar mecanismos regionales en materia de seguridad y cooperación.
“Hace poco más de un año teníamos el problema justamente de la invasión de la Embajada de México. Creo que todas estas cuestiones han mermado la posición del Ecuador para poder liderar un mecanismo multilateral o regional en este momento”, sostiene.
Antecedentes diplomáticos
En abril de 2024, la OEA aprobó una resolución que condenó la irrupción de fuerzas policiales ecuatorianas en la Embajada de México en Quito tras el operativo ejecutado para capturar al exvicepresidente Jorge Glas.
Pese a ese antecedente diplomático, el actual acercamiento de Ecuador con la OEA muestra un intento del Gobierno por reposicionar al país dentro de la agenda regional y fortalecer vínculos con organismos multilaterales y aliados estratégicos.
Ese acercamiento también se ha reflejado en posiciones adoptadas por Ecuador dentro de la OEA. En agosto de 2024, el país copatrocinó una resolución sobre la situación política de Venezuela junto con otras naciones de la región y con respaldo de Estados Unidos.
Durante su intervención ante la OEA, Noboa insistió en que el crimen organizado representa una amenaza regional que debe ser enfrentada de manera conjunta.
“Las naciones se merecen algo mejor”, expresó el mandatario.
(I)