Un incremento de más del doble ha tenido en los últimos seis años el llamado padrón electoral pasivo, que es el registro de los ciudadanos ecuatorianos que no han votado en cuatro elecciones sucesivas.
Pasó de 607.417 personas en marzo de 2020, cuando se implementó por primera vez, a 1’302.535 en abril de este año, según el Consejo Nacional Electoral (CNE).
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En 2022 fue de 713.045 personas; en 2023, de 795.035; y en 2024, de 950.427.
Según el CNE, las cinco provincias con mayor cantidad de ciudadanos en el padrón pasivo son las siguientes:
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- Guayas, con 343.824 sufragantes.
- Pichincha, con 236.829.
- Azuay, con 135.957.
- Manabí, con 75.383.
- Cañar, 69.368.
En la disposición general novena, el Código de la Democracia dice: “Las y los ciudadanos que no hayan ejercido su derecho al voto en las cuatro últimas elecciones y que durante ese periodo no hayan realizado ningún trámite ante las dependencias del Consejo Nacional Electoral pasarán a formar parte del registro electoral pasivo”.
Agrega: “En el caso de que un elector que conste en el registro electoral pasivo se acerque a ejercer su derecho al voto, no podrá sufragar, debiendo la junta receptora del voto entregar el certificado de presentación”.
En la norma se indica, no obstante, que el ciudadano que conste en el registro electoral pasivo puede pedir al CNE su habilitación antes del cierre del padrón electoral.
De dicho padrón quedarán excluidos los ciudadanos que ejerzan su voto de manera facultativa y quienes hubieren realizado ante el CNE los siguientes trámites:
a) Certificado de constar en el registro electoral pasivo.
b) Trámites de cambios de domicilio.
c) Certificado de exenciones.
d) Pago de multas.
e) Certificado de apoliticismo.
f) Certificados provisionales.
Para el cálculo de este año se consideraron los siguientes procesos electorales:
- Referéndum y Consulta Popular 2024
- Elecciones Generales 2025 (1.ª vuelta)
- Elecciones Generales 2025 (2.ª vuelta)
- Referéndum y Consulta Popular 2025
En este registro pasivo constan, en su mayoría, los ecuatorianos que han migrado.
Es el caso de Emma Jaramillo, que reside en Long Island, Estados Unidos, desde 1998. Migró con sus padres y su hermana cuando tenía 20 años como parte de un proceso de reunificación familiar con sus abuelos y tíos que ya vivían en ese país. Obtuvo su residencia legal, y allá estudió inglés, hizo una carrera universitaria y se casó.
Nunca se ha registrado para sufragar en los comicios en Ecuador, opción facultativa que tienen los migrantes. Dice que la política no le genera interés. De hecho, recién hace dos años se animó a votar en las elecciones de Estados Unidos, que no son obligatorias.
Al digitar su número de cédula y su fecha de nacimiento en la página web del CNE, donde se consulta el lugar de votación, aparece el mensaje: “Usted se encuentra en el registro electoral pasivo, si desea habilitarse, por favor, ingresar aquí”. Pero ella no tiene previsto hacer ese trámite.
El organismo electoral todavía está recibiendo las solicitudes de aquellos que sí estén interesados en ser reactivados en el registro electoral general. El plazo vence el 24 de junio.
Con esa información, más los cambios de domicilios generales que se habilitaron entre el 3 y el 17 de abril pasado, información de decesos y personas que cumplieron la edad legal para sufragar, el CNE elaborará el registro electoral preliminar. Luego, la ciudadanía y las organizaciones políticas pueden interponer reclamos administrativos si consideran que hay errores en ese documento.
Según el calendario electoral que rige para estos comicios, el próximo 2 de julio se publicará el padrón ya depurado, que contendrá el listado final del total de los electores. (I)