Una nueva agenda legislativa que incluya a los emprendedores fue el anuncio que el presidente de la Asamblea Nacional, Niels Olsen, realizó días atrás. Esta abre el debate sobre cuáles son las reformas que necesita Ecuador para transformar el alto interés por emprender en negocios sostenibles y competitivos.
La discusión toma fuerza tras la presentación del informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Ecuador 2025 (en español: Monitor Global de Emprendimiento), considerado uno de los estudios más importantes sobre actividad emprendedora.
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El estudio revela que Ecuador mantiene una de las tasas más altas de actividad emprendedora temprana del mundo. La tasa de actividad emprendedora temprana (TEA) llegó al 29,63 % en 2025, ubicando al país como el primero de América Latina y uno de los más altos a escala global.
El reporte fue elaborado por la Universidad Técnica Particular de Loja, Universidad Espíritu Santo, Escuela Superior Politécnica del Litoral, Pontificia Universidad Católica del Ecuador y la Universidad de Cuenca, y analiza factores como innovación, acceso a oportunidades, educación, financiamiento y políticas públicas.
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Además, el informe muestra que el 42 % de los ecuatorianos tiene intención de emprender en los próximos tres años, reflejando el alto interés por generar negocios propios.
Sin embargo, el mismo reporte evidencia uno de los mayores problemas del ecosistema emprendedor ecuatoriano: la falta de sostenibilidad. Los negocios establecidos apenas alcanzan el 6,52 %, por debajo del promedio regional de 7,63 %.
A esto se suma que el 91,5 % de los emprendedores ecuatorianos asegura que inició su negocio porque los empleos son escasos, la cifra más alta de América Latina.
Ese es precisamente el eje en el que coinciden los analistas económicos Segundo Camino y Jorge Calderón: Ecuador sí tiene una fuerte cultura emprendedora y normativa vigente, pero todavía enfrenta problemas estructurales que impiden consolidar empresas.
Ese es precisamente el punto en el que coinciden analistas consultados: Ecuador sí tiene una fuerte cultura emprendedora y normativa vigente, pero todavía enfrenta barreras estructurales que impiden consolidar empresas.
La normativa existe, pero aún hay vacíos
Para Jorge Calderón, analista económico, el país ya cuenta con un marco legal amplio en materia de emprendimiento.
“Si nos ponemos a ver todas las leyes que se han emitido, llámese la Ley Orgánica de Emprendimiento e Innovación, el Código Orgánico de Economía Popular y Solidaria y otras tantas más, yo creo que hay bastante marco normativo”, afirmó.
Uno de los cambios más importantes ocurrió en 2020 con la creación de las sociedades por acciones simplificadas (SAS), figura que buscó facilitar la formalización y reducir la burocracia para la creación de compañías.
Segundo Camino, analista económico, considera que esa reforma sí generó un impacto positivo.
“Esa reforma fue bastante importante porque dinamizó la creación de compañías y minimizó la burocracia y la tramitología”, señaló.
Según Camino, actualmente existen casos en los que una compañía puede constituirse incluso en menos de un día, algo que antes tardaba semanas.
No obstante, ambos expertos coinciden en que la existencia de leyes no necesariamente se ha traducido en soluciones efectivas para los emprendedores.
El informe GEM 2025 identifica problemas relacionados con acceso limitado al financiamiento, necesidad de ampliar infraestructura digital, incorporación tecnológica y fortalecimiento de herramientas de innovación e inteligencia artificial.
Crédito y financiamiento necesitan avances
Uno de los mayores problemas sigue siendo el acceso al crédito.
“Si se busca generar alguna reforma desde el Legislativo, debería buscar definitivamente el mejoramiento en el acceso al crédito”, sostuvo Camino.
El economista considera que muchos incentivos contemplados en la normativa no logran concretarse en la práctica y plantea que se impulsen mecanismos más eficientes para que los emprendedores puedan financiarse, incluso a través del mercado de valores.
También propone que existan deducciones fiscales para emprendimientos que inviertan en innovación, transformación digital y tecnología.
“Puede ser que aquellos emprendimientos que inviertan en transformación digital e innovación tengan deducciones fiscales”, explicó.
Calderón coincide en que el problema no necesariamente es la ausencia de leyes, sino la dificultad para que los incentivos funcionen de manera efectiva.
“Lo importante es que el mismo marco normativo se pueda aprovechar para que los incentivos que se proponen funcionen y se den”, manifestó.
Emprender por necesidad y no por oportunidad
Otro punto de coincidencia entre ambos analistas es que Ecuador mantiene un ecosistema marcado por el emprendimiento por necesidad.
El informe GEM 2025 muestra que el 91,5 % de los emprendedores inicia un negocio porque considera que los empleos son escasos.
“Es lamentable que todavía en el país se siga emprendiendo porque no tengo empleo o no me alcanzan los ingresos”, expresó Calderón.
A su criterio, esto provoca que muchos negocios nazcan sin suficiente planificación o sostenibilidad y desaparezcan rápidamente.
“Muchas veces esos emprendimientos no duran en el tiempo”, advirtió.
Camino coincide en que hacen falta incentivos permanentes y no apoyos aislados para que los negocios puedan crecer.
“El Gobierno no está dando estas ayudas de forma aislada, sino de forma continua”, indicó.
Uno de los puntos que Calderón considera claves para futuras reformas es fortalecer los encadenamientos productivos entre grandes empresas y pequeños emprendimientos.
“Si tenemos que pensar en alguna ley, debería ser algo que fomente los encadenamientos productivos”, señaló.
Según explicó, esto permitiría que micro y pequeños negocios puedan integrarse a cadenas de producción más grandes y generar estabilidad.
Además, considera que la academia debe asumir un rol más activo en el acompañamiento a emprendedores.
“La academia tiene mucho que ver para garantizar que esto pueda generarse”, afirmó.
El analista cree que universidades e institutos pueden aportar con capacitación práctica en temas tributarios, tecnológicos, logísticos y administrativos para fortalecer las capacidades empresariales.
Aunque la figura de las SAS ayudó a facilitar la formalización, Calderón sostiene que todavía existe desconocimiento sobre sus beneficios.
“Muchos emprendedores no entienden o no saben que existe esta alternativa y prefieren irse por lo informal”, explicó.
Para los expertos, la digitalización y la innovación tecnológica serán fundamentales para el crecimiento de los emprendimientos ecuatorianos, especialmente en el contexto de que los negocios digitales tienen mayores posibilidades de insertarse rápidamente en mercados internacionales.
(I)