Para la presentación del informe del año de gestión, el presidente de la Asamblea Nacional, Niels Olsen, abrió las puertas a ciudadanos, que ocuparon un espacio en el pleno.
Ante ellos y sus colegas legisladores habló sobre las 24 leyes aprobadas y se comprometió a desarrollar tres temas durante el segundo año, que se inicia este jueves, 14 de mayo de 2026.
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A la ceremonia asistieron la vicepresidenta de la República, María José Pinto; la presidenta del Consejo de la Judicatura (CJ), Mercedes Caicedo; el presidente encargado de la Corte Nacional de Justicia (CNJ), Marco Rodríguez; y la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Diana Atamaint.
Los grandes ausentes fueron los asambleístas de las bancadas Revolución Ciudadana ( RC), y los asambleístas del Partido Social Cristiano (PSC) y Pachakutik (PK).
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Olsen empezó su discurso recalcando que por primera vez en la historia la institución los puestos principales no están ocupados por quienes tienen un cargo, sino por los ciudadanos.
Dijo que está consciente de que tienen que mejorar, pero que esta vez está aquí para contar que puso a la Asamblea Nacional en movimiento. Que esto no significa solamente haber sesionado más, fiscalizado más, votado más. Significa haber entendido el momento que vivía el país y haber actuado en consecuencia.
En tema de seguridad dijo que la Asamblea cumplió la parte que le correspondía, la parte legislativa; porque la guerra contra el crimen organizado no solo se libra desde el pleno, sino que la libran quienes todos los días entran a las cárceles, patrullan las calles, cuidan las fronteras y recuperan territorios donde el crimen quiso mandar. Que ninguno de quienes integran la fuerza pública puede hacer su trabajo si el Estado no los respalda. Si las leyes no les dan herramientas. Si las instituciones no se ponen de su lado.
En fiscalización, Olsen señaló que la institución empezó a poner límites. “Sin mirar banderas políticas. Sin cuidar privilegios. Sin pedir permiso a los que se acostumbraron al desorden”.
“Esta institución no ha sido, ni será, refugio de nadie. Así como esta Asamblea Nacional destituyó al presidente del Consejo de la Judicatura, lo hará con cualquier autoridad que los traicione, que los engañe, que use el poder para servirse a sí mismo en lugar de servirles a ustedes”, recalcó.
En medio de su discurso envió un mensaje a los asambleístas que no acudieron a la ceremonia y manifestó que en democracia, nadie está obligado a pensar igual. “Nadie está obligado a aplaudir. Nadie está obligado a votar como otro quiere”.
Pero “cuando alguien acepta una curul, acepta una responsabilidad: venir, sentarse, escuchar, debatir y dar la cara”; por eso, anotó que cuando “un asambleísta no viene, no me deja plantado a mí. Deja plantada a la gente que le dio su voto”.
Anotó que cada vez que la Asamblea se paraliza por cálculo político, alguien afuera paga el costo. Y ese costo no es simbólico. Es menos seguridad, menos empleo, menos inversión. “Una curul vacía no castiga a un presidente. Castiga a la gente. A su gente”, subrayó.
Dijo que mientras presida la Asamblea, el que quiera debatir tendrá todas las garantías, el que quiera fiscalizar tendrá todo el respeto; pero el que quiera convertir la ausencia en estrategia política tendrá enfrente una verdad muy simple: que una silla vacía no representa, no debate y no responde al Ecuador.
Lo que se viene
El presidente de la Asamblea afirmó que falta un año entero y que la institución no va a usarlo para descansar. Que este año fueron motor, y que a partir de hoy, “nos convertimos en acelerador”.
Dijo que no está en la Asamblea para administrar la inercia, sino para empujar las respuestas que el país aún necesita.
Ante los presentes hizo tres compromisos para este nuevo año:
El primero reformar el Código Orgánico Integral Penal (COIP), pues dijo que el delito cambió. Se volvió más violento, más organizado, más digital, más extorsivo.
Por ello, la ley tiene que responder a esta realidad. Que la Asamblea trabajará en una reforma seria para enfrentar con más fuerza los delitos que hoy indignan a las familias: las vacunas, la extorsión digital, la exposición y el abuso de nuestros niños en redes sociales, y todas las formas de violencia —física, sexual y digital— que afectan especialmente a las personas más vulnerables.
El segundo compromiso es reformar el código de la Función Judicial, porque si la justicia sigue fallando, no alcanza con endurecer las penas.
La gente está cansada de denunciar y no tener respuesta, cansada de cruzarse otra vez con quien le arrebató la tranquilidad, el negocio o incluso la vida de un familiar, expresó.
“Mientras haya jueces y fiscales corruptos, el crimen siempre va a encontrar una puerta abierta”, apuntó.
El tercer compromiso es legislar para los emprendedores, pues dijo que “somos un país de gente que se mueve, que inventa, que vende, que crea, que no se queda esperando”. (I)