En octubre del 2019 y junio del 2022, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) ha sido protagonista de dos paros nacionales e indefinidos que han girado alrededor de los precios de los combustibles, aunque en la coyuntura actual las voces de los dirigentes históricos se vieron opacadas.

En las manifestaciones del 2019, Jaime Vargas era presidente de la Conaie y tuvo a su cargo dirigir a las bases indígenas que permanecieron once días concentrados en Quito para exigir al entonces presidente Lenín Moreno que derogue el Decreto 883 que eliminó los subsidios de los combustibles.

Se protagonizaron violentas manifestaciones que dejaron cientos de heridos y al menos once fallecidos, hasta que Moreno tuvo que dar marcha atrás en su decisión y derogar dicho decreto.

La desbordante situación hizo que líderes históricos tomaran posiciones para buscar el diálogo con el régimen, con la intermediación de organismos internacionales; también guiaban y protegían a sus compañeros que, por momentos, exigían un liderazgo y guía.

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Entre esos líderes estaban los expresidentes Marlon Santi, hoy coordinador nacional de Pachakutik (PK), brazo político de la Confederación, y Jorge Herrera, o expresidentes de la Ecuarunari, Salvador Quishpe, o Yaku Pérez.

Otro rostro fue el de la dirigente indígena de Imbabura Blanca Chancoso, fundadora de la Ecuarunari, quien acompañaba a su gente, los cuidaba y los llamaba a la calma.

A diferencia del 2019, estas figuras históricas de la Conaie no han sido las mediadoras en el paro que encabeza Leonidas Iza desde el 13 de junio.

A esta medida de hecho se le unieron la Confederación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras (Fenocin) y el Consejo de Pueblos y Organizaciones Indígenas Evangélicas del Ecuador (Feine), que eran afines al gobierno del expresidente Rafael Correa y protagonizaban las ‘contramarchas’ que realizaba la Conaie.

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Con los presidentes de la Fenocin, Gary Espinoza y Eustaquio Tuala, de la Feine, Iza ha llevado adelante esta paralización nacional, que reivindica una agenda de diez puntos que está encabezada por los combustibles. Pero no alrededor de los subsidios, sino de que sus precios se reduzcan de $ 2,55 a $ 2,10 la gasolina extra y de $ 1,90 a $ 1,50 el diésel, y que ahí se los congele.

En esta ocasión no buscan un diálogo, sino que Guillermo Lasso cumpla sus pedidos que le han hecho por un año, o de lo contrario, que deje la Presidencia de la República. “Hemos dicho que cumpla, ya no queremos diálogo. Hemos sido sensibles, corteses, sin embargo él se burla de nosotros, se ha burlado del pueblo”, manifestó Espinoza, en una declaración de prensa el 23 de junio.

Blanca Chancoso (d) y Jorge Herrera (i) son considerados dirigentes históricos de la Conaie.

En este escenario, la presencia de los dirigentes históricos de la Conaie ha sido imperceptible y sus pronunciamientos han sido mediante tres comunicados, suscritos por quince de ellos, entre los que están Chancoso, Nina Pacari Vega y Luis Macas.

Un último se divulgó este 25 de junio, y en él demandaron al consejo de gobierno de la Conaie y al Gobierno nacional a “continuar y concluir el diálogo para dar una salida responsable y democrática a la grave crisis social y política”.

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Se rechazó que el viernes último el régimen haya dispuesto “bombardear el parque El Arbolito y la Casa de la Cultura” en donde se esperaba un diálogo bilateral para que se ejecute la agenda planteada. Aunque ese día, pasado el mediodía las bases del movimiento rechazaron el diálogo y plantearon a la Asamblea Nacional que aplique el artículo 130 de la Constitución, sobre la destitución del mandatario.

En una segunda carta demandaron que para salvaguardar la vida de los manifestantes y que los diez puntos de la agenda no sean postergados debe iniciarse el diálogo con resultados concretos.

Plantearon cuatro condiciones: que el Gobierno nacional suspenda la represión y les permita el acceso al parque El Arbolito y la Casa de la Cultura. Aclararon que los diez puntos de la agenda “no son inviables” y deben ser tratados integralmente.

Que el diálogo sea público y transmitido por los medios de comunicación social; y, que los acuerdos alcanzados se reflejen en decretos, acuerdos, leyes y con recursos suficientes para su ejecución.

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Uno de esos puntos se cumplió: el ingreso a la Casa de la Cultura. El Gobierno, como parte del estado de excepción que decretó debido al paro, requisó la Casa de la Cultura y la mantuvo protegida por cientos de policías y militares, al igual que los alrededores del parque El Arbolito y otros edificios como la Asamblea Nacional y la Contraloría General del Estado.

Eso obligó a los miles de indígenas que arribaron el 20 de junio a Quito, a trasladarse a los espacios de la Universidad Central y de la Universidad Salesiana para dormir, comer y preparar las protestas.

Y una primera, del 14 de junio, en el que defienden las propuestas y rechazaron la detención de Leonidas Iza. Los dirigentes históricos la consideraron “inconstitucional y racista, sin los más mínimos requisitos exigidos para el debido proceso”.

Exigieron su libertad, a las instituciones del Estado a garantizar el derecho a la protesta y llamaron a las bases a fortalecer la unidad y reforzar las acciones para que el “objetivo de las movilizaciones se logre en beneficio del pueblo”.

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Los tres movimientos condicionaron al régimen a que desmilitarice la zona y les permita concentrarse en esos espacios, a los que consideran históricos. Fue al mediodía del jueves que el Ejecutivo les permitió el acceso, y el ministro de Gobierno, Francisco Jiménez, los convocó a dialogar.

Pero Leonidas Iza es radical y ha dicho que no se irá sin ver cumplidos los diez puntos. Él suele estar acompañado por tres amigos cercanos, que son parte de su equipo de trabajo. Apawki Castro, quien le coordina la comunicación y relaciones públicas; y los hermanos Patricio y Danilo Copara, que también lo asesoran.

No obstante, la visión y guía de los dirigentes históricos ha sido nula.

Marlon Santi, por ejemplo, contó que no ha sido contactado para apoyar acciones de diálogo, aunque por su lado ha acudido a organismos internacionales para buscar mediación y que sean veedores, garantes del cumplimiento de las propuestas del movimiento. “De nada sirve que haya decretos, documentos que luego no se cumplan. Hay organismos internacionales que pueden dar recomendaciones, pero darían observaciones en el caso de que no llegaran a cumplirse”, explicó.

Reconoció que es la dirigencia de la Conaie la que lidera las acciones y son los voceros. “En el momento que me pidan mis humildes sugerencias y a los líderes de la Conaie, estoy listo para dar sugerencias, pero no para tomar decisiones. Esperamos que las decisiones del movimiento indígena sean receptadas y tengan una respuesta concreta”, dijo el líder amazónico.

Detalló que antes de ejecutarse el paro se habían dado directrices en cuatro reuniones, pero los desmanes que se han visto en estos once días no son su responsabilidad. “Allí, la dirigencia nacional debe tener, dentro de las recomendaciones, con claridad, que fue pacífico; pero estoy viendo que no es nuestra gente la que está al frente y hemos hecho severas observaciones para que las organizaciones de segundo y tercer grado deban tener en las filas a quienes llegaron a Quito. Vemos malo eso”.

La tarde del 24 de junio, en medio de las violentas protestas, Santi, acompañado de la directiva de PK, pidió a los manifestantes de pueblos y nacionalidades retornar a los lugares de paz. “No expongan la vida... No quiero ver a un hermano tendido en el suelo” y en esa línea, exigió a Rafael Correa que retire “a su gente” de las filas de la Conaie.

En ese momento, Santi ratificó el apoyo a la agenda de diez puntos, pero de exponerse otra propuesta se analizaría a lo interno. Aunque al siguiente día, lamentó que pese a apoyar el diálogo para salir de la crisis, se atacó los lugares de paz por lo que llamaron a los asambleístas a apoyar la solicitud de destitución de Lasso, que se debate en el Parlamento, desde la tarde de este 25 de junio.

Jorge Herrera lideró como titular de la Conaie una defensa de la ley de aguas en el gobierno de Rafael Correa, mandatario que fue un fuerte crítico del movimiento indígena.

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Él dijo ser una persona respetuosa de la dirigencia, pues “cada personalidad ve la manera de cómo desarrollar las medidas frente a un conflicto”.

Confirmó que él tampoco ha sido invitado a participar con sus propuestas, aunque están a la disposición. “De mi parte, mis propuestas están a disposición para trabajar, para apoyar, pero no hemos sido convocados a dar criterios, sugerencias como exdirigentes, pues es la actual dirigencia la que toma las decisiones”.

Añadió que Iza “no ha pedido para nada consejo, seguramente él tiene su equipo de trabajo con jóvenes y están tomando las decisiones, sus estrategias y su agenda, pero los dirigentes que hemos sido parte de la Conaie no hemos sido considerados para analizar o dar criterios”, recalcó.

Deploró también que haya gente que esté agrediendo a la población, reventando llantas de los vehículos, dañando propiedad privada o intentando quemar edificios públicos como la Fiscalía General del Estado, que fue afectada el 22 de junio, en un enfrentamiento con la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas.

QUITO (ECUADOR), 23/06/2022.- Policías dispersan a manifestantes que tratan de llegar a la sede de la Asamblea Nacional hoy, en Quito (Ecuador). EFE/ José Jácome Foto: José Jácome

“Este tipo de sucesos han dañado la imagen del movimiento indígena porque no ha sido violento, siempre se han hecho propuestas en el marco pacífico e incluyente. Esa no ha sido la característica del movimiento indígena y esta vez se ha visto con tristeza lo que está pasando. En otros tiempos se trabajaba con comisiones de seguridad, de comunicación, que permita que las bases estén firmes, pero con una claridad en lo que se está trabajando, los legítimos problemas que nos afectan”, recalcó Herrera.

Nina Pacari Vega, dirigente histórica, defendió al movimiento indígena y su agenda de diez puntos, y aseguró que esto no es cuestión de las dirigencias, sino de las necesidades de la población.

“Creo que esto no es una cuestión de dirigencias, sino que las situaciones convocan de modo obligado a reclamar. El pueblo espontáneo que no tiene dinero para alimentarse está en las calles, y ese es el tema central”, dijo Pacari Vega en declaraciones a Ecuavisa.

De todas maneras, la aspiración es que luego de que el Gobierno permitió que las bases del movimiento social pudieran ingresar a la Casa de la Cultura, el conflicto se solucione con el diálogo.

Santi reprochó al régimen que las demandas de la Conaie llevan mucho tiempo a la espera de su atención, por lo que es el momento que dé una respuesta. “El presidente Lasso debe dar respuestas porque eso está yéndose de largo”, dijo.

Herrera cree que la mejor salida es la voluntad política que “vaya en función de resolver los grandes problemas. Que vayan a la Casa de la Cultura es una muestra política para que las partes puedan tomar una decisión a la luz pública, un diálogo transparente y con resultados”, manifestó. (I)