La jueza constitucional de Pichincha Soledad Manosalvas resolvió negar el habeas corpus presentado por Nicole Malavé a favor del exvicepresidente Jorge Glas, por lo que él deberá mantenerse en la Cárcel 4, ubicada en el norte de Quito, cumpliendo con la pena de prisión de seis y ocho años dispuestas en las sentencias condenatorias que mantiene por delitos relacionados con actos de corrupción.

La decisión oral fue dada a conocer en cerca de 10 minutos la tarde de este lunes 20 de junio. La madrugada del sábado último la audiencia fue suspendida en su segundo día, luego que Manosalvas escuchó a la defensa de Glas, sus seis testigos, al representante legal de Malavé, a funcionarios del Servicio de Atención a Personas Privadas de la Libertad (SNAI), la Procuraduría General, el Ministerio de Salud Pública (MSP) y doce amicus curiae.

Jorge Glas: El día que me quieran volver a vejar me mato, porque ya no voy a soportar más humillaciones

El habeas corpus de Malavé a favor del hombre fuerte del correísmo de los sectores estratégicos inicialmente fue aceptado, a inicios de abril pasado por el juez de Manglaralto (Santa Elena), Diego Moscoso.

Casi un mes después, en fase de apelación, un Tribunal de la Corte Provincial de Justicia de Santa Elena, integrado por los jueces Silvana Caicedo, Kléber Franco y Juan Camacho, de forma unánime determinaron la nulidad de todo lo actuado por el juez de Manglaralto y ordenaron que Glas deje su presentación periódica y vuelva a la cárcel a cumplir las penas impuestas que están en firme en los casos Odebrecht (asociación ilícita) y Sobornos 2012-2016 (cohecho pasivo agravado).

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La jueza Manosalvas en resumen dio la razón a las entidades del Estado que aseguraron en audiencia que no ha existido ninguna violación de derechos y que se le ha garantizado al privado de libertad Jorge Glas la atención médica que requiere, según su cuadro clínico.

La jueza de Pichincha en este caso consideró que no existe una detención ilegal o arbitraria. Además aclaró que, según la prueba aportada, Glas contaría con un baño privado y mantiene una seguridad que está en manos de un grupo especial las 24 horas del día, los siete días de la semana. Resaltó que se ha demostrado que existe una atención médica para el condenado.

Jorge Glas se presentó el  3 de mayo pasado por única vez que se presentó en el Palacio de Justcia del Guayas, como parte de la decisión del habeas corpus que le concedió el juez de Manglaralto, Diego Moscoso. Foto: Ronald Cedeño

“El habeas corpus es procedente para corregir situaciones relacionadas al derecho a la salud de la persona privada de la libertad. El efecto que persigue el habeas corpus no es la libertad de una persona, sino corregir actos en contra del derecho a la integridad con las personas privadas de la libertad o falta del acceso a los servicio de salud”, indicó Manosalvas, antes de dar a conocer que no existía una vulneración al derecho de la integridad personal del exvicepresidente.

Respecto al beneficio penitenciario de prelibertad señalado por la defensa de Glas, la jueza Manosalvas explicó que en esta acción constitucional propuesta son aspectos por los que ella no puede pronunciarse. De hacerlo, apuntó, estaría desnaturalizando la esencia constitucional del recurso de habeas corpus, que es proteger la integridad física de todas las personas.

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Carlos Alvear, defensa de Glas, calificó de falso que su cliente haya recibido toda la atención médica del caso. El abogado cree que está probada la violación de derechos ocurrida contra su representado en el sistema penitenciario y por ello solicitó a la jueza dé paso al habeas corpus planteado y se definan medidas alternativas a la prisión.

El exvicepresidente intervino en la diligencia del sábado último, vía telemática desde la Cárcel 4, centro en el que él se encuentra desde el 21 de mayo pasado. Glas insistió en que no se le está dando la atención médica que requiere, pese a que se le trasladó del Centro de Privación de la Libertad (CPL) de Cotopaxi, en Latacunga, a la Cárcel 4.

Pese a que reconoció que en esta prisión no ha observado los niveles de violencia que en Latacunga, calificó a su celda en la Cárcel 4 de un “cuchitril”, una “mazmorra” que tiene objetos que le podrían ocasionar un corte que sería complicado en su estado de salud.

‘Habeas corpus’ planteado por Jorge Glas ahora será resuelto en Quito por una jueza penitenciaria de Pichincha

Rechazó que se haya dicho en audiencia que él no ha sido torturado, que ha sido cuidado bien y que no han violentado sus derechos. En ese momento dijo: “(...) Nunca quebraron mi espíritu y no lo van a quebrar nunca. El día que lo quiebren me mato, el día que me quieran volver a vejar, me mato, porque ya no voy a soportar más humillaciones”, anotó un Glas, que al tiempo recordó que ingresó al CPL de Cotopaxi tomando 3 pastillas y ahora toma 40.

Glas tiene dos penas en firme por delitos relacionados con actos de corrupción: seis años por una asociación ilícita en la trama de corrupción de Odebrecht y ocho años de prisión por cohecho dentro del caso Sobornos 2012-2016. Además ha sido sentenciado en primera instancia a ocho años de cárcel por el delito de peculado como parte del denominado caso Singue, causa penal que está a la espera de que se defina una fecha para la fase de apelación del fallo. (I)