El retiro de visas a políticos y exfuncionarios y las denuncias sobre la infiltración de la corrupción, el crimen organizado y el narcotráfico en las instituciones democráticas y en las esferas del poder de Ecuador han marcado los cerca de cinco años de Michael Fitzpatrick al frente de la Embajada de Estados Unidos. Arthur Brown será quien lo reemplace y aunque no hay una fecha para su llegada ya existe expectativa de si mantendrá la misma frontalidad que ha mostrado el aún embajador.

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Su estadía en el país se extendió más de lo esperado ante la demora en el Senado estadounidense para tratar la solicitud del presidente Joe Biden, presentada en agosto de 2022, para nombrar a Brown. El cambio recibió luz verde el pasado 2 de mayo.

Brown ha hecho carrera principalmente en África y América Latina y su llegada coincidirá con el cambio de embajador ecuatoriano en EE. UU., designación que sigue pendiente para el presidente Daniel Noboa.

Para el analista político Giuseppe Cabrera es muy probable que con el nuevo embajador se dé un cambio de orientación en la política exterior de EE. UU. con Ecuador sin dejar la seguridad de lado, pero con otras prioridades.

“El embajador Brown es un funcionario de carrera. Allá también hay designaciones políticas y él no es una de esas”, menciona y dice que debido a su formación y trayectoria es muy probable que tenga una postura mucho más “diplomática”.

Brown es miembro de carrera del Servicio Exterior Superior con rango de ministro consejero; actualmente se desempeña como asesor principal en la Oficina de América Latina y el Caribe de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), en Washington D. C. Como parte de esta agencia ha ejercido funciones en Zimbabue, República Dominicana, Nicaragua, Kabul, Afganistán y en la República Democrática del Congo, Botsuana, Guinea, Nigeria y trabajó en actividades de apoyo regional en Sierra Leona, Haití, Jamaica, Barbados y Namibia.

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El nuevo embajador tiene estudios en Administración de Empresas por la Universidad Johns Hopkins y en Estrategia de Seguridad Nacional por la Escuela Nacional de Guerra de Estados Unidos.

Arthur Brown fue nominado por el presidente Joe Biden como nuevo embajador de Estados Unidos en Ecuador en agosto de 2022, su designación fue aceptada este mes. Foto: USAID Nicaragua

Esta formación y experiencia, dice Cabrera, hace a Brown un diplomático que ejecuta a partir de la cooperación, como se lo hace desde la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo (Usaid), con un enfoque en la recuperación del tejido social y no desde una cooperación en materia militar y bélica, como se vio con Fitzpatrick y las visitas de funcionarios de alto rango de seguridad como Laura Richardson, comandante del Comando Sur de los Estados Unidos (Southcom, por sus siglas en inglés).

Para Belén Espinel, analista y catedrática de la Universidad de las Américas, la formación de Brown sí puede traer cambios, pero dice que siempre la diplomacia norteamericana se ha caracterizado por ser frontal y desarrollar su agenda en los distintos países y regiones en los que trabajan y que esto seguirá así.

“Cada embajador tiene sus tintes personales en el momento de comunicar, el embajador saliente, en más de una ocasión ha realizado declaraciones más que frontales, un tanto conflictivas, podríamos decir incluso que entrometiéndose en asuntos de Estado, que, sin embargo, no distan de la manera de hacer comunicación política de los EE. UU. es seguro que habrá cambios, cada embajador tiene su propio tono y manera de comunicar”, menciona.

Embajador Fitzpatrick “se caracterizó por sus declaraciones frontales”

La formación de Fitzpatrick se centra en Asuntos Internacionales en la Universidad de Columbia. Antes de venir a Ecuador pasó por Perú, Filipinas, Paraguay, Colombia, Bélgica y Kenia. Se desempeñó como subsecretario Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental a cargo de la región Andina, Brasil y el Cono Sur hasta el 2018.

“Si algo ha caracterizado a Fitzpatrick han sido sus declaraciones muy polémicas que han sorprendido a muchos y aunque Brown pueda compartir su mismo criterio e incluso acceder a la misma información, pero si es fiel a su trayectoria veremos a un embajador con otro tono, de seguro con fuerza, pero con mucha más mesura. Es posible que no lo veamos diciendo a alguien narcogeneral y más bien hable de la preocupación de EE. UU. por la seguridad”, opina Cabrera.

En septiembre del 2022, la comandante del Comando Sur de los Estados Unidos, Laura Richardson y el embajador de ese país en Ecuador, Michael Fitzpatrick, se reunieron con el expresidente Guillermo Lasso para llegar a acuerdos de cooperación. Foto: Tomada de la presidencia de la República. Foto: Cortesia

Una de las declaraciones más polémicas de Fitzpatrick fue emitida el 13 de diciembre del 2021 en una entrevista con un medio local.

“Estamos muy preocupados por la penetración del narcotráfico en Ecuador y en las fuerzas del orden. Y el presidente (Joe) Biden acaba de anunciar una nueva estrategia nacional anticorrupción, que tiene mucho que ver con nuestro trabajo multilateral para contraatacar este tipo de problemas (...). Esta semana está el caso de los ‘narcogenerales’ y ya hemos retirado visas. No puedo mencionar nombres. Pero ya estamos investigando todos estos casos y otros”, apuntó.

Luego de casi dos años, el 7 de diciembre de 2023, en un evento en Quito, dijo que los corruptos no solo mueven fichas en el sector público, sino que lavan dinero en bienes reales, cuentas bancarias y empresas ficticias de exportación. Añadió que los testaferros de los corruptos incluso están usando algunos equipos de fútbol para lavar dinero.

Estados Unidos irá a elecciones y podrían darse un cambio en poco tiempo

El embajador Fitzpatrick fue designado en el gobierno de Donald Trump y el expresidente quiere volver a terciar para llegar a la Casa Blanca el próximo 5 de noviembre contra el actual mandatario Joe Biden, quien lo derrotó en el 2020. En caso de darse un cambio de gobierno en EE. UU., dice Cabrera que es posible que Brown sea reemplazado si el nuevo presidente lo considera necesario y si Ecuador es parte de los intereses en materia de política exterior.

Si bien un cambio también requería la aprobación del Senado, el experto comenta que se trataría con más celeridad ya que esta cámara tiene mayoría Republicana. Ese mismo hecho hizo que se demoren las solicitudes de Biden. Aunque no descarta que por ser un funcionario de carrera se puede mantener.

“De ganar Trump no tendría trabas para hacer los cambios... aunque el tema del cambio en Ecuador también se demoró por ser Ecuador, por situación periférica frente a los Estados Unidos y la política internacional global. Si era un pedido de cambio de embajador en Reino Unido, Israel, las prioridades son otras y se dan más rápido”, comenta.

Por su parte, Espinel difiere y dice que la espera que tuvo la designación de Brown más la institucionalidad que tiene el Ministerio de Relaciones Exteriores de EE. UU. harían poco probable que sea renovado de inmediato si gana Trump.

“A diferencia de cómo acostumbramos hacer en Ecuador, en EE. UU. se respeta más el tema de procesos y asignaciones meritorias dentro de la carrera diplomática. El embajador Brown tiene una gran trayectoria, no habría por qué cambiarlo”, subraya.

Ecuador debe dar celeridad al nombramiento de su embajador en EE. UU.

Aunque no se conoce la fecha de llegada de Brown al país, dice Cabrera que es importante que Ecuador cumpla también con designar cuanto antes a un embajador en Estados Unidos. Este cargo está vacante desde la salida de Ivonne Baki el pasado 8 de febrero. La diplomática ahora es la representante del país ante el Gobierno de Francia.

Tras la salida de Baki, el único nombre que ha sonado para el cargo es el de Soledad Peña, quien actualmente es la encargada de negocios provisional de la sede diplomática en Estados Unidos. No obstante, por tener 31 años de estar estaría impedida de ocupar el cargo, la edad mínima son 35 años, según la Ley Orgánica del Servicio Exterior (LOSE).

La vacancia podría solucionarse y Peña tendría luz verde si se da paso en la Asamblea Nacional al proyecto de reformas a la Ley Orgánica de Movilidad Humana, en el que está la propuesta de reforma a la Ley Orgánica del Servicio Exterior para reducir de 35 a 30 años la edad mínima para el ingreso a la carrera diplomática.

Con ello, Peña sería parte de la cuota política que Noboa ha colocado en las diferentes sedes diplomáticas. La canciller Gabriela Sommerfeld reiteró que la iniciativa para reducir la edad no viene desde el Gobierno y que es totalmente legislativa. Sin embargo, la Cancillería ecuatoriana debe solicitar al Gobierno de Estados Unidos su beneplácito para la persona que designe.

“Estados Unidos es nuestro segundo mayor socio comercial, después de la Unión Europea, y en algunos el primero. No se puede perder la atención a un país del que somos dependientes por las relaciones económicas... y también por la migración que ha aumentado a niveles comparables a los del 2.000 con más de 100.000 ecuatorianos que han salido hacia ese país y que no han regresado”, comenta.

Cabrera dice que Ecuador necesita un embajador que pueda “defender, a través de los servicios consulares, los derechos de los ecuatorianos en ese país, de los legales e ilegales”, más aún si Trump gana la presidencia y fortalecerá los controles.

En cuanto a una eventual designación de Peña, considera que no es correcto “adaptar las leyes a los intereses” cuando el mismo Gobierno es quien debe cumplirlas, más aún cuando estas “ponen límite al poder” constitucional.

Espinel coincide en que la designación de un embajador en EE. UU. es “indispensable” debido a lo relevante de la relación con ese país y por eso considera que debe ser alguien con trayectoria.

“Lo ideal más que definir ya, es definir a quién, lo ideal sería un perfil profesional de trayectoria y mérito que garantice el trabajo en favor del Ecuador y no una cuota política de amigos íntimos del actual mandatario”, comenta. (I)