Con resultados definitivos de la consulta popular por el agua quedó en evidencia que la mayoría de los cuencanos le dijeron no a la minería metálica a gran escala cerca de fuentes hídricas. Aunque su aplicación es inmediata luego de que se proclamen los resultados, a las autoridades les tocaría ajustar ordenanzas o temas administrativos para afianzar la voluntad popular.
El conteo terminó la noche del jueves y en cada una de las preguntas el Sí a prohibir la actividad tuvo una amplia ventaja. En la 1 que hacía referencia al río Tarqui el porcentaje del Sí fue 78,64%. En la 2 del río Yanuncay 79,95%, en el Tomebamba 80,51%, en el Machángara 80,84% y en el Norcay 80,54%.
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Por mandato legal, el resultado de una consulta es de aplicación inmediata y en Cuenca ya no debería haber más proyectos de ese tipo, aunque las concesiones tengan permiso de la Agencia de Control Minero o del Ministerio del Ambiente, refiere el abogado Lizandro Martínez.
Pero para que la aplicación de los resultados sea realmente efectiva, Martínez considera que el Concejo Municipal debería revisar las ordenanzas para reformarlas o crear una nueva que no contraponga a la decisión del plebiscito. Es más, bajo el “espíritu de la consulta”, los proyectos en exploración no podrían avanzar a la explotación y mucho menos que se autoricen nuevas concesiones, a cualquier escala, cerca de los páramos de Cuenca.
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En marzo del 2019 en el cantón azuayo Girón se aplicó una consulta y los electores dijeron No a las actividades mineras en los páramos y fuentes de agua del sistema hidrológico Quimsacocha.
Un año y 11 meses después el alcalde de ese poblado, Miguel Uzhca, cuenta que desde entonces se han enfocado en impulsar proyectos productivos, viales y turísticos para que los ciudadanos tengan alternativas económicas y dejar claro que sin el extractivismo se puede progresar.
Pero también junto con el Concejo Cantonal han creado tres ordenanzas que les ayudan en temas específicos. Una es para proteger la laguna San Martín, otra para resguardar las fuentes hídricas que alimentan a los 32 sistemas de agua potable y una más para frenar la frontera agrícola. Y aunque tiene claro que la decisión popular es mandatoria, por experiencia cree que “si no se la sostiene en ordenanzas es un tiro al aire, se debe decir a la gente creemos otras alternativas provida, que son mejores”.
El concejal de Cuenca Roque Ordóñez, integrante de la Comisión de Legislación, reconoció que el Concejo Cantonal aún no ha analizado los resultados y sus efectos, pero cree que ese encuentro será necesario para revisar las implicaciones legales del resultado. Esto incluye reformar o crear alguna ordenanza que canalice una mejor aplicación de los resultados.
Desde una perspectiva política Ordóñez destaca que si bien los 15 concejales son de grupos con una ideología diferente, fue importante que en septiembre todos votaron a favor de que se convoque la consulta popular y con esto se le está dando gobernabilidad a la administración.
‘Corresponde ratificar zonas delimitadas’, dice alcalde Palacios
El alcalde de Cuenca, Pedro Palacios, dice que si se necesita complementar algo a través de una ordenanza se lo hará.
¿Cómo se harán respetar los resultados de la consulta?
El respeto empieza desde la promulgación de los resultados, en el sentido de que eso reafirma la convicción absoluta de la gran mayoría de cuencanos de defender la vida y las fuentes de agua. En temas de procedimiento lo que corresponde es que se ratifiquen las zonas delimitadas geográficamente, los puntos por parte del Ministerio del Ambiente y luego incorporar al Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PDOT).
¿Será necesario crear o modificar una ordenanza?
En absoluto. Lo que valida o ratifica es cuando se incorpore al PDOT, con eso ya queda el círculo cerrado y eso para nosotros es ley. Y de acuerdo a los asesores que siempre han estado acompañándonos, sería suficiente. Sin embargo, si evidenciamos que existe alguna otra cosa que nos permita complementar, con mucho gusto lo haremos.
Logramos hacerla en el mismo periodo de elecciones. No es coincidencia, no es casualidad, es causalidad, trabajamos perfectamente incluso para ahorrarles a los cuencanos recursos. Una consulta que hubiese costado millones terminó costando $ 167.000. (I)