De 69 años, la abogada ecuatoriana Alexandra Blanca Vela Puga regresa a la arena política por tercera vez a causa de una designación presidencial, aunque su vida en este ámbito también ha transcurrido entre varias victorias electorales con la extinta Democracia Popular (DP), partido del que fue fundadora y dirigente.

Su excoideario en la DP Roque Sevilla, el exdiputado y exconstituyente de 1998 por la Izquierda Democrática (ID) Hugo Ruiz y dos de sus exestudiantes en la Facultad de Derecho de la Universidad de las Américas (UDLA) coinciden en señalar que una de las principales características de Vela es su capacidad para mediar de forma estratégica para lograr consensos o solucionar conflictos.

Y es que Vela, de padre riobambeño y madre guayaquileña, ha dedicado a la política activa alrededor de 40 años de su vida, convirtiéndose, desde el retorno al sistema democrático en 1979, en una de las mujeres más destacadas: fue secretaria del expresidente Jaime Roldós y con el expresidente Oswaldo Hurtado fue subsecretaria de Administración Pública.

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En tanto, por elección popular, ocupó varios cargos: concejala de Quito, dos veces diputada por Pichincha, asambleísta constituyente de 1998, parlamentaria andina por tres periodos. Por delegación, fue parte del Parlamento Latinoamericano (Parlatino), en dos ocasiones.

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Se convirtió en vicepresidenta del entonces Congreso Nacional, una dignidad que nunca antes fue ocupada por una mujer en el país, hasta ese momento. Solo una vez perdió elecciones, cuando buscó nuevamente una curul por el movimiento fundado por Hurtado, Patria Solidaria, en el que se concentraron los exmilitantes de la DP.

A partir de esta pérdida no volvió a participar activamente en política, sino hasta la actual designación en el mandato de Guillermo Lasso como nueva ministra de Gobierno; y se dedicó a tiempo completo a la investigación y análisis en Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes), donde también es directivo Hurtado, y a dictar cátedra universitaria hasta alcanzar el Decanato de la Facultad de Derecho de la UDLA, cuyo rector es el exdiputado demócratacristiano Carlos Larreátegui.

Sevilla, quien coincidió con Vela en el Consejo Metropolitano de Quito, en la Constituyente de 1998 y en la DP, califica a la nueva ministra de Gobierno como “brillante”, “altamente disciplinada”, “absolutamente seria” en todos sus planteamientos, con ideas y planes muy estratégicos, y “muy respetada” dentro de la organización política de la que los dos fueron parte.

“Es una persona a la que se le puede confiar cien por ciento por su honestidad y honradez, sin poder dudar en lo más mínimo en cuanto a su calidad moral (...). Es muy trabajadora y valiente, ella no se anda por las ramas, si hay que tomar una medida que es severa y difícil lo asume sin dudar, pero es prudente también en cuanto a qué cosas son viables o inadecuadas”, señala.

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El ambientalista y exalcalde de Quito recuerda que, durante el ejercicio de la concejalía, había un grupo de concejales a los que les denominaban los “contreras”, porque se oponían a todo lo que Vela y él proponía, y en ese espacio reconoce en la ahora ministra la “capacidad de negociación” y “de escuchar a las otras partes”, “con mucha sabiduría”.

Ruiz, quien fue su colega en el Congreso y en la Asamblea Constituyente, se refirió a Vela como una mujer muy seria, “que no se prestaba para ninguna situación de chiste o broma”.

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“Tenía una fortaleza ideológica extraordinaria, una política de gran valía (...), muy hábil, se movía de un lugar a otro, buscando consensos. Ella planteaba una idea, daba la iniciativa, de forma estratégica. Muy sesuda, tranquila, pensante, muy amable, sobre todo”.

Como catedrática y ser humano, dos de sus exalumnos de la UDLA también recuerdan a “la doctora Vela” como una persona “muy amable y educada”, con un discurso muy humano y muy preparada, siempre dispuesta a apoyar a sus alumnos y “muy exigente”.

Carla Aguirre, exalumna en el 2019, recalca la insistencia de Vela de que siempre busquen ser más, que no se queden con los conocimientos que reciben en las aulas, que busquen una formación integral.

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“Siempre organizaba eventos con gente que pueda nutrirnos más. Siempre fue esa su meta: que seamos mejores de lo que realmente podríamos llegar a pensar que lo éramos. Siempre muy exigente eso sí, exigía muchísimo de nosotros, pero sin olvidarse de esa calidad como persona, porque siempre fue muy muy amable con nosotros (...). Siempre apoyó todo lo relacionado con derechos (...). Siempre incentivó a respetar que todas las personas tenemos derecho a pensar diferente y, si una persona se siente vulneraba, tenemos que luchar para que no sea así”, señaló Aguirre.

Sergio Garnica, exalumno del 2013 en adelante, califica a Vela como una persona “responsable y conocedora de la materia (de Derecho)”, que ha sabido transmitir sus conocimientos. Comenta que la ministra también fue profesora de su padre, el exconcejal de Quito.

“Era una persona muy ocupada, siempre lo ha sido (...), siempre tuvo la voluntad de ayudarnos, estaba presente, siempre nos daba su opinión, tenía apertura, cuidaba de los alumnos (...). En una oportunidad, en el lanzamiento de una campaña estudiantil hubo un inconveniente interno y la doctora Vela supo ayudarnos (a los estudiantes) a apaciguar las ansias de los muchachos, supo resolverlo tranquilamente, una persona firme. Una persona que siempre buscaba la igualdad, muy buena persona”, agregó Garnica.

Al asumir el cargo, Vela explicó por qué volvía a la política: “A lo largo de estos 40 años que he tenido la oportunidad de participar en la vida pública del Ecuador se han producido múltiples eventos, algunos de los cuales han colocado al Ecuador en circunstancias sumamente difíciles (...). Durante un lapso de diez años se produjo un nuevo fenómeno para romper el sistema democrático, utilizando los mecanismos democráticos, electorales, para desde dentro destruir la democracia. Ecuador ahora ha llegado a un punto en el que está produciéndose una transición y esa transición se da en momentos sumamente críticos”.

Agregó que cuando ocurren estas circunstancias y el presidente de la República requiere a uno de los ciudadanos para sumarse al reto de conducir al país, “uno debe dejar de lado las instancias personales, familiares y laborales para apoyar al Gobierno. (I)