Un venezolano que fue deportado de Estados Unidos y recluido en la prisión CECOT, en El Salvador, presentó una demanda ante una corte federal en Washington en la que reclama al menos 1,3 millones de dólares en compensación. Se trata del primer detenido conocido de ese centro penitenciario que recurre a la justicia estadounidense para exigir una reparación.
Neiyerver Adrián León Rengel, de 28 años, sostuvo en una entrevista con CBS News que los meses que pasó en esa cárcel fueron “un infierno total”. Según su testimonio, los guardias golpeaban de forma constante a los detenidos, los sometían a malos tratos y les decían que permanecerían allí durante 90 años. También afirmó que llegó a pensar en quitarse la vida.
La demanda, presentada el martes en la Corte de Distrito de Columbia, acusa al Gobierno de Estados Unidos de encarcelamiento ilegal y de causarle sufrimiento emocional. Sus abogados sostienen que pasó cuatro meses en CECOT en condiciones de hacinamiento, sin atención médica suficiente y sin contacto con su familia ni con defensa legal.
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León Rengel fue uno de los cientos de venezolanos deportados por Estados Unidos a El Salvador en marzo de 2025. Todos permanecieron incomunicados durante varios meses en CECOT y fueron liberados en julio de ese año en un intercambio de prisioneros.
El caso se apoya además en un informe de Human Rights Watch que concluyó que los detenidos en CECOT sufrieron abusos físicos y psicológicos, y que su permanencia en esa cárcel puede considerarse detención arbitraria y tortura bajo el derecho internacional.
Según el relato del demandante, ingresó a Estados Unidos en 2023 mediante el programa CBP One, habilitado entonces para solicitantes de asilo. Su defensa sostiene que fue deportado pese a que tenía un proceso migratorio abierto y sin que existiera una orden formal de expulsión. Registros revisados por CBS News indican que tenía una audiencia migratoria programada para abril de 2028.
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León Rengel reconoció que en Texas fue sancionado por un delito menor relacionado con posesión de parafernalia para drogas tras ser detenido por un oficial de tránsito. Fuera de ese antecedente, sus abogados aseguran que no tiene historial criminal.
El venezolano dijo que fue señalado como integrante del Tren de Aragua por un tatuaje en su mano izquierda, que muestra un león con una máquina de cortar cabello. Explicó que trabajó como barbero en Venezuela y en Estados Unidos y negó cualquier vínculo con grupos criminales. “Nunca he sido miembro de una pandilla ni de una organización criminal”, declaró.
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El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos afirmó a CBS News que León Rengel fue considerado una amenaza para la seguridad pública por supuestos vínculos con el Tren de Aragua, aunque no presentó pruebas y alegó razones de seguridad nacional para no hacerlo. Actualmente, el venezolano se encuentra de regreso en su país y aseguró que no planea volver a Estados Unidos, sino limpiar su nombre. (I)




