Una tormenta solar, también conocida como una tormenta geomagnética, impactó en la Tierra el pasado lunes. Según el Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) fue la tormenta solar más fuerte de lo que va del año.

Pero, ¿qué son las tormentas solares? Se tratan de los vientos que se desprenden del Sol como eyecciones de masa coronal e ingresan al entorno espacial de la Tierra.

La NASA explica que pueden crear corrientes en los campos magnéticos de la Tierra que envían partículas a los polos norte y sur. También se forman auroras boreales en ambos hemisferios, consecuencia de las partículas que interactúan con el oxígeno y el nitrógeno.

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GETTY IMAGES Las auroras boreales son uno de los efectos de las tormentas solares.

Sin embargo, hasta ahora ninguna tormenta solar ha superado al evento Carrington.

¿Cuál fue el evento Carrington?

El evento Carrington es como se conoce a la tormenta solar de 1859, la más potente registrada en la historia.

Durante agosto y septiembre de ese año, en el hemisferio norte y sur del planeta se empezaron a divisar auroras boreales a gran escala, producto de las llamaradas solares que estaban acercándose a la Tierra.

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El 1 y 2 de septiembre se registraron los picos de intensidad, y los sistemas de telégrafo fallaron a nivel mundial. En Norteamérica y Europa se produjeron incendios masivos, por los circuitos que fallaban debido a la tormenta solar.

Un astrónomo inglés, Richard Carrington, fue el primero en observar la tormenta y estudiarla sin entenderla completamente aún. Él fue quien, años después, descubrió la rotación diferencial del Sol mediante sus bocetos y anotaciones de las manchas solares de 1859.

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Imagen de una gran llamarada solar captada por el Observatorio Dinámico Solar de la NASA.

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Cómo afectaría hoy en día una tormenta solar

La tormenta solar de 1859 fue impactante para los científicos y astrónomos de esa época, pero sus daños no serían nada en comparación a los que podría causar una tormenta de esa misma magnitud en la actualidad.

Con la cantidad de tecnología que usamos hoy, el impacto de llamaradas solares como las de 1859 podría ser catastrófico.

Dejarían de funcionar los satélites artificiales, se interrumpirían las comunicaciones de radio, habrían apagones eléctricos en todo el mundo y los servicios podrían quedar interrumpidos por semanas.

Foto: GETTY IMAGES

Si se repitiera una tormenta magnética solar como la que hubo en 1859 las pérdidas en los sistemas de telecomunicaciones por satélite rondarían los 23.000 millones de dólares.

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De hecho, las tormentas solares menores a menudo afectan a los modernos sistemas tecnológicos negativamente, pero sin llegar a ser lo suficientemente graves como para afectar a casi toda la población del mundo. (I)