En redes sociales aparecen videos de personas que imitan comportamientos animales, utilizan orejas, colas o máscaras artesanales y, en algunos casos, se desplazan en cuatro patas en espacios públicos. Detrás de estas escenas virales conviven dos comunidades distintas que suelen ser confundidas: los therians y los furries, cuyos orígenes, prácticas y motivaciones no son las mismas.


