Si el rey Juan Carlos I quisiera regresar a España desde Abu Dabi, donde vive desde 2020, la Casa del Rey no pone ninguna objeción, pero sí advirtió este viernes de que, “para salvaguardar la imagen de la Corona como institución”, debería recuperar la residencia fiscal en España.
La publicación por parte del Gobierno español de información clasificada sobre el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 reabrió este jueves el debate sobre el posible regreso a España de Juan Carlos I, que se marchó a Emiratos Árabes Unidos en 2020 por las polémicas sobre sus finanzas y relaciones personales.
La casa real española, encabezada por su hijo, Felipe VI, aseguró al respecto que la decisión es personal y compete exclusivamente al monarca emérito, de 88 años.
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Y este viernes puntualizó que, en caso de que Juan Carlos I opte por instalarse de nuevo en España, “para salvaguardar su imagen y reputación de especulaciones y posibles críticas”, antes tendría que cambiar su residencia fiscal para poder tributar en el país.
Ello permitirá, además, “salvaguardar” la imagen institucional de la Corona, añaden las mismas fuentes.
Partidario claramente de la vuelta del rey emérito se ha mostrado el líder de la oposición conservadora, Alberto Núñez Feijóo: “La desclasificación de los documentos del 23F debe reconciliar a los españoles con quien paró el golpe de Estado”, argumentó en X en alusión a Juan Carlos I, que abdicó en su hijo, Felipe VI, en 2014.
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El Ejecutivo, formado por una coalición de izquierdas, afirma por su parte que la decisión de volver a España depende “exclusivamente” de él y la casa real.
“El Gobierno nunca le ha impedido y nunca le ha denegado la entrada a España”, destacó el ministro de la Presidencia, el socialista Félix Bolaños.
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Mientras, los portavoces parlamentarios de los grupos de izquierda han recordado que Juan Carlos no salió de España porque hubiera dudas de su papel en el 23F, sino por sus problemas fiscales, que incluso provocaron la apertura de diligencias judiciales, aunque luego fueron archivadas.
Juan Carlos I se instaló en Abu Dabi en agosto de 2020, después de que Felipe VI le retirara los alrededor de 200.000 euros anuales que percibía con arreglo a los presupuestos de la Casa del Rey y anunciara que renunciaba a la herencia que pudiera corresponderle.
Desde entonces, el rey emérito ha vuelto de visita a España en numerosas ocasiones, pero nunca ha pernoctado en el Palacio de la Zarzuela, la residencia oficial de la familia real.
El 23 de febrero de 1981, el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, fallecido justo este mismo miércoles, irrumpió pistola en mano en el Congreso al mando de un grupo de agentes de ese cuerpo de policía militarizada y secuestró a los diputados y al Ejecutivo, que estaban reunidos en pleno para votar la elección de un nuevo presidente del Gobierno.
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Varios jefes militares se unieron a la rebelión, que se frustró cuando Juan Carlos I, jefe de las Fuerzas Armadas, ordenó a las autoridades civiles y castrenses, en un discurso televisado, que tomaran las medidas necesarias “para mantener el orden constitucional”.
Un documento del CESID (los servicios de inteligencia de la época) confirma cómo el rey frenó al general golpista Alfonso Armada, condenado a 24 años de cárcel, en el intento de acudir a la residencia real. Y que también ordenó al teniente general Jaime Milans del Bosch, entonces jefe de la región militar de Valencia, (este) que depusiera su actitud a favor del golpe. (I)





