Hace exactamente dos años el Carnaval de Río de Janeiro y sus majestuosos desfiles terminaban tras una semana de euforia colectiva; una fiesta que ese mismo día pasó de la alegría al pánico, cuando el primer caso de covid-19 fue confirmado en Brasil y en América Latina.

Dos años después de que el virus segara la vida de unas 650.000 personas en el país, Río está optimista y aunque este años no tendrá la tradicional farra en las calles por la pandemia, los desfiles del Sambódromo están confirmados, así como una serie de eventos que buscan devolver la alegría del carnaval.

“Lo peor ya pasó”, aseguró Luis Carlos Magalhaes, presidente de la Portela, que con 98 años desde su fundación y con 22 títulos a cuestas, es una de las más reconocidas escuelas de samba del Grupo Especial de Río de Janeiro.

Vista general de la "Pasarela del Samba", local de los desfiles de las escuelas de samba de Río de Janeiro, durante el inicio de unas pequeñas celebraciones de carnaval el 24 de febrero de 2022, en Río de Janeiro (Brasil). Foto: EFE

Para Magalhaes, que también preside en la ciudad la Liga Independiente de las Escuelas de Samba (LIESA), organizadora de los desfiles del carnaval, lo más duro fue la incertidumbre.

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Hacer carnaval es hacer compromisos, es concretar contratos y con la pandemia eso se complicó”, explicó.

No ha sido fácil para los cariocas, pues buena parte vive del turismo que llega cada año a Río para disfrutar del que es considerado el más grande espectáculo al aire libre del planeta.

Según la Confederación Nacional del Comercio (CNC), las pérdidas para el sector por la ausencia del carnaval el año pasado fueron de 4.412 millones de reales (865 millones de reales), un 45,3 % menos que en 2020. Una cifra nunca antes vista.

Los pequeños negocios y los profesionales invisibles que dan brillo a la fiesta (artesanos, diseñadores, carpinteros, soldadores, costureros y mecánicos) han sido los más afectados, pues la mayor parte es gente de escasos recursos cuyo sustento depende del carnaval. Las cosas, sin embargo, empezarán a dar un giro este año.

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Más desfiles y para todos los bolsillos

Bailarines se toman la "Pasarela del Samba", palco de los desfiles de las escuelas de samba en el carnaval, durante una celebración para dar inicio a las tradicionales fiestas, el jueves 24 de febrero, en Río de Janeiro (Brasil). Foto: EFE

Aplazado hasta abril, tras no poder realizarse en los días previos al miércoles de ceniza como es tradición, por la pandemia, este año la ciudad tendrá los desfiles del carnaval oficial, que serán entre el 21 y el 24 de abril y un miniespectáculo, que empieza en la noche de este sábado y termina al día siguiente.

De acuerdo con Magalhaes, la gente desde enero estaba en “modo” carnaval, como es habitual, y muchas personas -sobre todo en Brasil- ya se habían programado para la fiesta e incluso comprado pasajes de avión y reservado hoteles para disfrutar del espectáculo.

Tras ser aplazada la fecha inicial de la fiesta se hizo caso al popular dicho de "si te dan limones haz limonada".

De ahí nació el Río Carnaval, un minidesfile en el que las 12 escuelas de samba del Grupo Especial presentarán las canciones compuestas por cada una de ellas para acompañar sus desfiles y que sintetizan el tema escogido por cada agrupación para este año.

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La ‘minifiesta’, considerada como una especie de precarnaval, se integrará a la agenda de actividades permanentes de la ciudad y a partir de ahora podrá disfrutarse cada año en Río, según explicó el presidente de la LIESA.

El ayuntamiento de la ciudad de Río de Janeiro realizó este jueves un evento en la "Pasarela de la Samba" para presentar la nueva iluminación para los próximos desfiles, que este año serán durante el 20 y el 30 de abril, por motivo de la pandemia de covid-19. Foto: EFE

Con costos entre los 35 y los 50 reales (entre 7 y 10 dólares), mucho más accesibles que los del Sambódromo, que oscilan entre los 100 y los 4.000 reales (entre los 17 y los 700 dólares), el ‘minidesfile’ que se realizará en la Ciudad de la samba será “un nuevo atractivo para el Carnaval”, destacó Magalhaes.

La gran diferencia este año es que del carnaval tradicional sólo se disfrutarán los desfiles que se realizan “a puerta cerrada”, tras suspenderse los “blocos” -las bandas y comparsas que animan la fiesta en las calles de la ciudad- por las restricciones de la pandemia, que exigen el esquema completo de vacunación, algo imposible de controlar en espacios abiertos.

En 2020, más de 2,1 millones de turistas -de los cuales cerca de 500.000 extranjeros- visitaron Río durante la fiesta y dejaron 9.740 millones de reales a la ciudad (unos 1.909 millones de dólares, al cambio actual), según la patronal de los comerciantes, un récord para la ciudad en la que hasta entonces venía aumentando consecutivamente el número de visitantes.

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Ese año, el sambódromo reunió en cuatro días unos 300.000 espectadores -buena parte extranjeros- pero la mayor movilización se dio en las calles, con los desfiles de 450 blocos que fueron acompañados por más de 7 millones de personas por toda la ciudad.

Para este 2022 la estrategia está enfocada en el público nacional y aunque se verán ganancias en relación con el año pasado, estarán un 33,7 % abajo de las de 2020.