El gobierno británico presentó el miércoles un amplio plan de defensa de los animales, que incluye la lucha contra el tráfico de cachorros, la prohibición de importar trofeos de caza de especies protegidas e incluso la posible prohibición del foie gras.

“Ahora que hemos abandonado la Unión Europea, el Reino Unido tiene nuevas libertades para seguir reforzando las normas de bienestar animal y consolidar su lugar como campeón mundial de los derechos de los animales”, afirmó el gobierno en un comunicado.

El ejecutivo introducirá una legislación que, entre otras cosas, reconocerá que los animales son seres “sensibles”.

“Lideraremos la protección de los animales en el extranjero aplicando la prohibición de marfil más estricta del mundo y prohibiendo los trofeos de caza para proteger las especies emblemáticas”, aseguró el ministro de Medio Ambiente, George Eustice.

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Las medidas van desde modificar las normas de importación de cachorros hasta la prohibición de tener monos como mascotas, pasando por la restricción de la caza de aves con substancias adhesivas o la prohibición de la venta de marfil y la importación de aletas de tiburón.

El gobierno también está estudiando la posibilidad de prohibir la venta de foie gras, denunciado por los defensores de los animales como producido mediante “tortura”, y planea prohibir los anuncios en el Reino Unido de atracciones poco respetuosas con el bienestar animal, como los paseos en elefante.

También quiere frenar el robo de mascotas, una lacra durante la pandemia, y garantizar que el bienestar animal no se vea comprometido en las futuras negociaciones comerciales que Londres quiere llevar a cabo con numerosos países.

“No podemos seguir ignorando los vínculos inextricables entre el modo en que tratamos a los animales, nuestra propia salud y la salud del planeta”, afirmó Chris Sherwood, director ejecutivo de la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (RSPCA).

Pero el vicepresidente del sindicato nacional de granjeros, Stuart Roberts, consideró que el gobierno debería aplicar sus estrictas normas sobre los animales de granja a países como Australia, con los que Londres mantiene negociaciones comerciales.

“Es ridículo elevar las normas en este país sin aplicarlas a los países con los que buscamos acuerdos comerciales. Es una hipocresía”, dijo a la BBC. (I)