Reportes de prensa internacional confirmaron la captura de Raúl Gorrín, propietario de la cadena de TV venezolana Globovisión, en medio de un operativo conjunto entre el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y el FBI norteamericano.
Gorrín forma parte de la lista de acusados por parte del gobierno de Estados Unidos en torno a acusaciones por lavado de dinero, pago de sobornos, sanciones financieras y de ser uno de los testaferros del depuesto Nicolás Maduro.
Publicidad
Durante muchos años fue una figura desconocida en el espectro político venezolano. Empezó a figurar tras la llegada de Nicolás Maduro al poder en el año 2013 y la compra del 80% de acciones del canal, principal opositor al chavismo en ese entonces.
Tras la compra, periodistas fueron despedidos en medio del cambio de línea pro-oficialista. Posteriormente, fue sancionado por la Oficina de Control de Activos extranjeros por pagos de 159 millones de dólares en sobornos a funcionarios venezolanos.
Publicidad
Según reportes, su trama de corrupción se habría ampliado a las divisas, con su presunta participación en ese mercado a través de dólares preferenciales que posteriormente eran trasladados a un sistema de lavado. Las acusaciones derivaron en un embargo de sus bienes en Estados Unidos en el año 2018, tazados en 77 millones de dólares.
La investigación iniciada en Estados Unidos determinó que Gorrín habría pagado más de 1.000 millones de dólares en sobornos a Alejandro Andrade, ex-guardaespaldas de Hugo Chávez, para la autorización de operaciones cambiarias.
Enfrentó acusaciones en España relacionadas a PDVSA, pero la investigación fue archivada por “falta de indicios de criminalidad”. Por otro lado, la justicia norteamericana lo considera un prófugo, sus datos personales están publicados en la página del ICE. (I)