Este viernes el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, opinó que no cree que la pandemia del coronavirus, en su forma actual, vaya a quedarse para siempre, ante el aumento de los casos de ómicron en todo el mundo.

“No creo que el COVID-19 esté aquí para permanecer. Tener el COVID en el ambiente, aquí, en el mundo... probablemente vaya a seguir, pero el COVID, tal y como estamos lidiando ahora con él, no va a continuar así”, dijo Biden en respuesta a una pregunta de los periodistas tras pronunciar un discurso en la Casa Blanca sobre el desempleo.

El mandatario explicó que actualmente hay muchas herramientas que se están desarrollando para contener las distintas variantes de la enfermedad y que la situación es muy distinta ahora respecto a hace un año.

En ese sentido, habló de la importancia de los test para detectar si alguien está contagiado o no, y señaló que en EE. UU. se están haciendo once millones de pruebas de COVID-19 al día.

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“Además, estamos en proceso de añadir 500.000 test adicionales. Por tanto, vamos a ser capaces de controlar esto. La nueva normalidad no va a ser lo que es ahora, va a ser mejor”, zanjó.

EE. UU. es el país más afectado por la pandemia, con más de 58,6 millones de contagios y más de 800.000 fallecidos, de acuerdo con los datos de la Universidad Johns Hopkins.

Al igual que en otras naciones, la expansión de la variante ómicron ha causado un aumento de los casos en EE. UU. —que tan solo el lunes superó el millón de infecciones— así como de las hospitalizaciones y las muertes.

La situación en el país norteamericano es delicada y, según un pronóstico de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, en las próximas cuatro semanas podrían llegar a morir alrededor de 84.000 personas debido a los rápidos contagios. Esto significaría casi el triple de las muertes diarias que se tiene esta semana, apunta la Universidad Johns Hopkins. (I)