A las organizaciones sanitarias internacionales les preocupa que, a pesar de la insistencia de Corea del Norte en que tiene el brote de COVID-19 bajo control, las limitadas vacunas, las rudimentarias instalaciones médicas y el mal estado de salud de la población en general hagan de este país aislado el entorno ideal para la aparición de nuevas variantes del virus.

Los virólogos señalan que Sudáfrica, que tiene una tasa de infección de VIH alarmantemente alta, ha tenido problemas para detener la propagación de la enfermedad y ha sido el origen de al menos una nueva mutación que se ha extendido desde entonces por todo el mundo. Y mientras Sudáfrica ha aceptado la ayuda exterior y ha combatido agresivamente el virus, Corea del Norte ha optado por el aislamiento y, en las primeras fases de la pandemia, rechazó las ofertas de vacunas y otros equipos médicos.

A mediados de mayo, el gobierno admitió finalmente lo que los virólogos siempre habían supuesto: que el COVID-19 se estaba extendiendo rápidamente entre la población local y que los informes anteriores de “fiebres” no especificadas en todo el país eran casos del virus.

No obstante, Pyongyang afirma que su tasa de infección por coronavirus está en constante descenso. El martes, los medios de comunicación estatales informaron de 61.730 nuevos casos de “fiebre”, lo que eleva el número total de casos desde finales de abril a 4,19 millones. Esto supone aproximadamente una de cada seis personas, en un país de 25,78 millones de habitantes.

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Poca fe en las cifras oficiales

“Creo que la situación que hemos visto en Sudáfrica con el coronavirus en una población que tenía una alta tasa de infección por el VIH tiene paralelismos con lo que está ocurriendo en Corea del Norte”, dijo Kazuhiro Tateda, presidente de la Asociación Japonesa de Enfermedades Infecciosas y miembro del panel asesor creado para asesorar al gobierno japonés al inicio de la crisis sanitaria a principios de 2020.

“Las autoridades sanitarias han tenido problemas para erradicar el virus y, en algunos lugares, ha mutado en nuevas cepas”, dijo a DW.

Tateda indicó además que Corea del Norte tiene un grave problema con la tuberculosis que también se transmite entre las personas a través del aire. “Durante muchos años ha sido difícil detener la propagación de la tuberculosis, y veo que lo mismo ocurre con el COVID. Por supuesto, esto se ve agravado por un sistema sanitario poco avanzado, la escasez de alimentos y el hecho de que, según creemos, muy pocas personas se han vacunado”, añadió Tateda.

La Organización Mundial de la Salud se ha hecho eco de esta preocupación, advirtiendo en mayo que la “transmisión incontrolada” en Corea del Norte podría conducir a la aparición de nuevas variantes del virus.

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“La OMS siempre ha dicho que donde hay una transmisión no controlada, hay un mayor riesgo de que surjan nuevas variantes”, dijo Mike Ryan, jefe de emergencias de la organización, en una rueda de prensa.

Preguntado sobre cómo piensa intervenir la OMS en Corea del Norte, Ryan dijo que la organización estaba dispuesta a prestar asistencia, pero que solo podía esperar a ser invitada por el gobierno de Pyongyang, ya que no tiene poder para intervenir unilateralmente, incluso cuando hay vidas en juego.

Para el Dr. Edwin Salvador, representante de la OMS en Corea del Norte, esta es la mayor frustración en sus esfuerzos por prestar ayuda.

Escasez de información

“A través de nuestra oficina en el país, la OMS ha compartido con las autoridades nacionales las acciones prioritarias recomendadas para la respuesta al COVID, junto con enlaces a diversas directrices de la OMS”, dijo a DW. “La OMS también ha compartido una lista de suministros disponibles, como máscaras, guantes, equipos de protección personal, etc.”. Todavía está esperando una respuesta de Pyongyang, dijo.

“Los medios de comunicación estatales siguen siendo la única fuente de información sobre el número de personas con ‘fiebre’ en Corea del Norte”, dijo. “Y en vista de las cifras que se están comunicando, es probable que la capacidad de análisis y los hospitales se vean desbordados, como ocurrió en países con un número similar de casos”. (I)