La tarde del miércoles, Pedro Castillo (izquierda populista) seguía primero en el escrutinio de la segunda vuelta presidencial realizada el domingo en Perú.

Le ganaba por alrededor de 65.000 votos a Keiko Fujimori (derecha populista), cuando el conteo llegaba al 99% del padrón electoral, que en Perú es de más de 25 millones.

El avance hizo que Castillo ya se diera como ganador, e incluso el expresidente de Bolivia Evo Morales ya lo felicitaba, y el presidente de Argentina, Alberto Fernández, decía que tenía el “deseo” de trabajar junto con Castillo cuando se confirme su triunfo. Mientras, Fujimori y su equipo preparaban múltiples impugnaciones a actas.

En un mensaje ante seguidores en la sede de su partido, Perú Libre, en el centro de Lima, Castillo dijo que sus observadores dan por segura su victoria e instó a sus seguidores a no caer en provocaciones, en tanto que agradeció saludos “por su victoria” enviados por países de América Latina.

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Previamente, la noche del martes, había mencionado que su Gobierno respetará la democracia, la Constitución y procurará que su Gobierno mantenga estabilidad financiera y económica.

Sin embargo, pese a la diferencia de votos, la contienda sigue abierta, según fuentes de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) de Perú.

Al igual que en las tres últimas elecciones presidenciales en Perú, casi tan ajustadas como la actual, el conteo oficial demora a la espera de los votos de las remotas zonas rurales y selváticas, así como los del exterior, donde ha sido más apoyada Fujimori.

“Remontar esa diferencia va a ser muy difícil, deben quedar más votos por contar en Perú que en el extranjero”, dijo el analista Hugo Otero, porque todavía queda por escrutar poco menos del 2% de las mesas en el país, la mayoría de zonas remotas, donde en cambio es muy fuerte Castillo.

En tanto, según AFP, las Fuerzas Armadas exhortaron a “todos los peruanos” a respetar los resultados del balotaje y reafirmaron su “compromiso de respetar la voluntad ciudadana”, en momentos en que circulan en las redes sociales llamados para que los militares impidan que Castillo asuma el poder.

Supuestos indicios de fraude

Medios peruanos como El Comercio hacían eco de las denuncias de Fujimori y su equipo, ya que su partido, Fuerza Popular, presentará una gran cantidad de recursos de nulidad de actas por supuestas irregularidades y hasta fraude.

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Con ese objetivo, el equipo de la candidata ha armado un grupo de abogados que están “barriendo” las actas ya procesadas por la ONPE para ver los posibles errores.

El diario explica que como los votos ya no existen —se eliminan después del conteo y por ello no hay reconteo— si se encuentra un argumento de nulidad se elimina toda la mesa.

Mientras, Iván Lanegra, secretario general de la reconocida Asociación Civil Transparencia, indicó que solo puede haber nulidad de una mesa luego de la elección cuando “haya mediado fraude, cohecho, soborno, intimidación o violencia para inclinar la votación en favor de una lista de candidatos o de determinado candidato”.

En tanto, el diario La República indicó que los casos de “fraude” reportados por los fujimoristas carecen de sustento y muchas de las denuncias han sido calificadas como falsas por la misma ONPE.

La institución niega la posibilidad de fraudes, lo mismo que la Misión de Observación Electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA), que calificó el proceso de normal y transparente.

Mientras los partidarios de Castillo empiezan a cantar victoria, los seguidores de Fujimori habían convocado una manifestación en Lima para denunciar “fraude”, según AFP.

La incertidumbre se acentúa en un país sumido en convulsiones políticas que condujeron a tener cuatro presidentes desde 2018, tres de ellos en cinco días de noviembre pasado.

La elección volvió a dejar en evidencia no solo la división política que sufre el país, sino también la brecha entre Lima y el “Perú profundo”, postergado por siglos y muy golpeado por la recesión económica causada por la pandemia.

En la región andina de Cusco, la antigua capital del imperio inca, Castillo conquistó el 83% de los votos; y en Puno, a orillas del lago Titicaca, el 89%. En estas zonas predominan las poblaciones quechua y aimara, respectivamente. (I)