Helen Berriman y su marido Simon son una pareja que decidió vivir con entera libertad y bajo el estilo “natura” siendo nudistas, condiciones que no los incómoda ante el resto de las personas, y muy al contrario señalan que solo deben subir la temperatura de su hogar.

En el 2015, la pareja que reside en Bromley, un municipio de Londres, en Inglaterra, se conoció chateando por la plataforma de Facebook y aunque se conocían desde la escuela, Helen supo del estilo nudista de Simón en ese momento.

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Al principio la mujer se mostró renuente a adoptar esta forma de llevar la vida, pero le tomó cinco años, ser tan valiente y decidida a unirse a su esposo.

El nuevo estilo de vida de Helen y Simon: los nudistas británicos que viven feliz sin ropa

De esa manera, en el 2020 comenzaron sus días disfrutando de no tener que elegir atuendo alguno para lucir a diario, detalla el Daily Mail.

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Para Helen, todo es normal, lucir sin una pieza de ropa que cubra su cuerpo. Sin embargo, señaló lo único que deben hacer para pasa bien sus días: “solo tenemos que subir la calefacción”.

La pareja disfrutó su primera Navidad siendo nudistas hace un par de años y para este 2022 se preparan para celebrar juntos una nueva, en compañía de sus amigos.

Acostumbrada a estar separada de la ropa, Helen confiesa que no volvería a su estilo de vida “normal”, por lo que incluso está dispuesta a dejar su trabajo en una óptica para dedicarse a escribir en una revista naturista.

En plena víspera de Navidad, en la que no piensa en alterar en nada su forma de pasarla, Helen habla de cómo la pasarán: “Esperamos con ansias otra Navidad desnudos este año”.

Agregó que la experiencia es algo cotidiano para ellos, sin embargo, para el resto de lo mortales, no es así. “Algunas personas nos miran como si estuviéramos completamente locos, especialmente cuando descubren que organizamos Navidad. Pero todo se trata de aceptar tu cuerpo y que todos se sientan cómodos”, dijo la mujer.

Pese a que la mujer de 75 años, ser nudista es un hábito cotidiano, para su hija adolescente no lo es. La chica de 15 años, no tiene problema de que su madre decidiera ese estilo, y contrario a oponerse, lo acepta, por lo que la pareja no lo piensa dos veces para abrir la puerta de su hogar sin cohibición alguna.

De allí que Helen confesara la negativa de su hija: “Mi hija me dijo que me había vuelto raro al principio, per ahora me apoya mucho, aunque no creo que esté dispuesta a unirse”.

Para esta Navidad, Helen no tiene ningún reparo en intercambiar regalos y cocinar un pavo estando desnuda.

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