La Oficina de las Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos reiteró este martes que deben investigarse las “graves acusaciones de asalto sexual” lanzadas a principios de este mes por la tenista Peng Shuai contra el ex viceprimer ministro chino Zhang Gaoli.

“Lo más importante es que las autoridades chinas garanticen una investigación transparente” a raíz de tales acusaciones, señaló en rueda de prensa la portavoz de esa oficina de Naciones Unidas Marta Hurtado.

La fuente oficial insistió en que “deben respetarse completamente la libertad de movimiento y expresión de la tenista”.

Hurtado rehusó comentar si la videollamada mantenida el pasado domingo por Peng con el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, es según la oficina de la ONU prueba suficiente para demostrar que la tenista se encuentra bien.

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La preocupación por Peng, antigua número uno en el circuito femenino de dobles, comenzó a raíz de que el 2 de noviembre publicara en redes sociales una carta (censurada a los pocos minutos) en la que acusaba al ex viceprimer ministro Zhang de haberle intentado forzar a tener sexo en el domicilio del político.

La deportista de 35 años lo acusó de haberle obligado a mantener una relación con él hace tres años y después, la jugadora desapareció totalmente durante dos semanas.

Ella aseguró también que la esposa de Zhang estaba al corriente y “hacía guardia en el exterior”. En su mensaje, Peng Shuai evocaba sentimientos por Zhang Gaoli, con unas “personalidades que encajaban bien”, y le reprochaba haber arrastrado en una relación amorosa clandestina y tóxica, imponiéndole una convivencia incómoda con su mujer.

La asociación de tenis femenino (WTA) ha liderado las llamadas a conocer el paradero de Peng, llegando a amenazar con suspender su relación con China, y mantiene sus dudas sobre la situación de la tenista, incluso después de que el COI informara de su conversación con ella.

“Malevolencia”

Las autoridades chinas consideraron este martes que el caso de la tenista Peng Shuai se está exagerando “con malevolencia”, después de la preocupación internacional que suscitó la deportista.

De izquierda a derecha, la tenista Peng Shuai en la fotografía que circula en redes sobre su paradero, y el ministro acusado de haberla obligado a tener relaciones sexuales con él, Zhang Gaoli. Foto: AFP / El Universo

“Pienso que algunos tienen que dejar de exagerar de manera deliberada y con malevolencia y dejar de politizar este asunto”, dijo ante la prensa un portavoz del ministerio chino de Relaciones Exteriores, Zhao Lijian.

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Hasta este martes, el ministerio chino de Relaciones Exteriores se había negado a realizar cualquier comentario sobre el tema, argumentando que no incumbía al ámbito diplomático.

Sin embargo, finalmente Zhao Lijian reaccionó ante este asunto que pone a su país en el centro de atención internacional desde hace varias semanas, sin dar detalles sobre a quién se dirigía con sus afirmaciones.

Peng Shuai, de 35 años, acusó a principios de noviembre al antiguo vice primer ministro Zhang Gaoli de haberle obligado a mantener una relación con él hace tres años y después, la jugadora desapareció totalmente durante dos semanas.

Numerosos tenistas de renombre mundial, desde Chris Evert a Novak Djokovic, y varios países occidentales pidieron a China que diera detalles sobre el paradero de la deportista y su estado de salud.

La campeona de tenis apareció el domingo en una videoconferencia con el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, garantizando que se encontraba bien.

La WTA, organismo que dirige el circuito profesional de tenis femenino, amenazó con retirarse de China si el régimen del presidente Xi Jinping no daba detalles sobre las acusaciones que había lanzado la jugadora.

El asunto sigue siendo tabú en China, tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales. La campaña MeToo contra el acoso sexual es incipiente en este país y hasta ahora no había salpicado a hombres que ostentan u ostentaron puestos de importancia.

El acusado

Con aspecto austero y apocado, Zhang Gaoli era uno de los dirigentes más discretos del régimen comunista chino. Pero a sus 75 años, el antiguo viceprimer ministro se encuentra en el corazón de un escándalo sexual de repercusión mundial.

Nacido en noviembre de 1946 en Jinjiang, en la provincia oriental de Fujian, fue miembro durante cinco años de la élite del régimen chino: el comité permanente del Buró Político del Partido Comunista, que cuenta con siete miembros, entre ellos el presidente Xi Jinping.

Último en la jerarquía de este órgano, donde estaba encargado de supervisar las grandes infraestructuras, estaba considerado como el séptimo en la línea de comando del país.

Durante cinco años “Zhang Gaoli fue muy gris”, dice el politólogo Willy Lam, de la Universidad China de Hong Kong. “No se distinguió de ninguna manera y su nombre no se asoció a ningún logro particular”, insiste.

Antes de dejar el poder en 2018, estuvo al frente de un grupo de trabajo sobre la preparación de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín, que empezarán en febrero.

En este cometido, en junio de 2016 recibió en Pekín al presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) Thomoas Bach, el mismo que habló por videoconferencia el domingo con Peng Shuai, que le dijo que todo iba bien.

Zhang Gaoli es considerado cercano al primer ministro Li Keqiang y, sobre todo, al expresidente Jiang Zemin (1993-2003) que, pese a sus 95 años, conserva influencia en las esferas del poder como líder de la conocida facción del Grupo de Shanghái.

“Pudo escalar en la jerarquía gracias al apoyo de poderosos dirigentes”, dice Lam a AFP.

El estallido de este escándalo días antes de la apertura de una importante reunión del Comité Central del Partido Comunista Chino ha hecho suponer a algunos que Zhang era víctima colateral de una disputa entre Xi y su predecesor Jiang Zemin.

En la reunión, Xi Jinping hizo aprobar una resolución sobre los cien años de la historia del partido que hablaba maravillas de su gestión y minimizaba los aportes de Jiang Zemin.

Es “posible” que Xi Jinping haya “buscado lanzar una advertencia al Grupo de Shanghái” atacando a uno de sus miembros justo antes de la reunión, apunta Willy Lam.

Aunque sus éxitos sean discretos, Zhang Gaoli no se había visto hasta ahora salpicado en asuntos financieros como muchos otros responsables chinos vinculados a grandes empresas. “Su balance es relativamente limpio”, dice Lam.

Diplomado en economía, Zhang hizo gran parte de su carrera en una empresa pública del sector petrolero en la rica provincia de Cantón (sur). Ahí empezó su ascenso político, primero como gobernador adjunto de la provincia (1988) y después como número uno del partido en la emergente ciudad de Shenzhen, a las puertas de Hong Kong.

Luego tomaría las riendas de la provincia de Shandong (este) y más tarde las de la municipalidad de Tianjin (norte). (I)