La evolución del virus SARS-CoV-2 continúa avanzando en el mundo y bajo monitero de las autoridades de salud.

El pasado 21 de noviembre, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que tras un análisis de la evidencia del momento se decidió reclasificar a una variante de ómicron. La identificada como BA.2.86 pasó de estar bajo monitoreo a ser de interés.

Desde el pasado 15 de marzo, la OMS actualizó el sistema de seguimiento y las definiciones ante lo cual hay tres clasificaciones: variantes de preocupación, variantes de interés y variantes bajo monitoreo.

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Actualmente hay cuatro variantes de interés: XBB.1.5, XBB.1.16, EG.5 y BA.2.86.

La variante BA.2.86 desciende de la BA.2 y la muestra más antigua data de julio de este año. La organización ha especificado que la prevalencia de la misma ha ido en aumento de manera lenta.

“La actual inmunidad de la población a nivel mundial sigue teniendo una alta reacción cruzada con esta variante, especialmente contra enfermedades graves pero también contra enfermedades sintomáticas, y por lo tanto es poco probable que la aparición de esta variante agregue una mayor carga a los sistemas nacionales de salud pública”, indicó.

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BA.2.86 constaba como variante bajo seguimiento en agosto de este año.

Dentro de las características se encuentran mutaciones en la proteína Spike y de acuerdo a especialistas de Israel y Dinamarca tenían 34 sustituciones de aminoácidos en relación con la BA.2.

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“El número de mutaciones de aminoácidos de pico en la variante BA.2.86 en relación con BA.2 y XBB.1.5 es comparable a el número de mutaciones en las primeras cepas de Omicron en relación con la cepa índice del SARS-CoV-2″, señaló.

En 46 países se ha detectado el virus. (I)