Las manifestaciones, disturbios y cierre de vías que persisten desde hace dos semanas en Bolivia, impulsados por la Central Obrera Boliviana (COB) inicialmente para exigir un aumento salarial del 20 % y que luego derivaron en pedidos de renuncia del presidente Rodrigo Paz, han generado una crisis humanitaria que afecta a los habitantes de varias ciudades.

La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, que es parte del Departamento de Estado de los Estados Unidos, cuestionó esta situación, que ha causado una escasez de medicamentos, alimentos y combustible.

Ante ello, la institución estadounidense condenó “todas las acciones destinadas a desestabilizar al Gobierno elegido democráticamente de Rodrigo Paz” y expresó su apoyo a “los esfuerzos por restablecer el orden en favor de la paz, la seguridad y la estabilidad del pueblo boliviano”.

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El comunicado fue publicado en X casi un día después de que el Gobierno de Bolivia intentara restablecer el orden y reabrir las vías bloqueadas. En esas operaciones, al menos 47 fueron detenidos y cinco resultaron heridos, según la Defensoría del Pueblo.

Así, Estados Unidos se suma al respaldo expresado por ocho países, entre ellos Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay y Perú.

“Rechazamos toda acción orientada a desestabilizar el orden democrático y a alterar la institucionalidad del Gobierno constitucional del Estado Plurinacional de Bolivia, elegido democráticamente en las elecciones generales realizadas en 2025”, expresó un escrito conjunto difundido por la Cancillería argentina el viernes pasado.

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Argentina ha sido la primera nación en brindar su ayuda humanitaria al enviar desde el viernes aviones Hércules para trasladar alimentos desde las regiones productoras hacia ciudades como La Paz, afectadas por los bloqueos. Este sábado, 16 de mayo, por ejemplo, trasladaron doce toneladas de pollo.

En tanto, las marchas y las protestas continúan. Los campesinos del Altiplano de La Paz mantienen los cierres viales, evitando así el paso de alimentos, combustibles e insumos médicos. Se estima que al menos tres personas han fallecido por no recibir asistencia médica adecuada. (I)