La Semana Santa de 2026 no se conmemorará normalmente en Jerúsalen, anunció el cardenal Pierbattista Pizzaballa. Las celebraciones litúrgicas de este año estarán marcadas por restricciones debido al conflicto en Medio Oriente, y no se realizarán de forma abierta al público.
En un mensaje difundido este lunes 23 de marzo, Pizzaballa anunció la cancelación de la tradicional procesión del Domingo de Ramos desde el Monte de los Olivos hacia la ciudad. En su lugar, se prevé un momento de oración por Jerusalén en un sitio aún por definir.
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Asimismo, la Misa Crismal del Jueves Santo, que suele celebrarse en la Basílica del Santo Sepulcro, fue aplazada hasta nuevo aviso, con la posibilidad de que se realice antes de la Pascua, si las condiciones lo permiten.
“Las restricciones impuestas por el conflicto y los acontecimientos de los últimos días no auguran una mejora inminente”, explicó el cardenal. “Estamos evaluando cómo es posible, de la forma que se acuerde, celebrar el misterio central de nuestra salvación en el seno de nuestras Iglesias”.
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Pizzaballa advirtió además que la situación evoluciona constantemente y que “no es posible ofrecer indicaciones definitivas para los próximos días”, por lo que la diócesis deberá coordinarse de manera diaria.
Subrayó también que “ya es evidente, sin embargo, que no se pueden celebrar las festividades ordinarias abiertas a todos”.
En su mensaje, el cardenal convocó a los fieles a unirse el próximo 28 de marzo en el rezo del Rosario: “Lo haremos con humildad, seguros de que nuestra oración, aun estando físicamente distantes, es capaz de nutrirse de la fuerza del amor de Dios, que nos une en un espíritu de esperanza y confianza”. "
Según el comunicado, la comunidad “nunca ha cesado, día y noche, de llevar a cabo las celebraciones, ritos, procesiones diarias y oraciones litúrgicas programadas”.
En el cierre de su mensaje, Pizzaballa defendió el rito religioso sobre el conflicto bélico: “La Pascua, que celebramos como signo de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, nos recuerda que ninguna oscuridad, ni siquiera la de la guerra, puede tener la última palabra”. (I)