Centenas de millones de musulmanes en el mundo comenzaron desde el martes a celebrar el Ramadán, su tradicional mes de ayuno, aún bajo la sombra del coronavirus que obliga a suspender o abreviar las celebraciones por el temor al contagio, aunque mucho menos que el año pasado.

Desde Indonesia hasta Egipto, millones de musulmanes podrán ser parte de este festejo, uno de los cinco pilares del islam. Sin embargo, las restricciones varían de país a país.

En Yakarta, la renovada mezquita Istiqlal —la mayor del sudeste asiático— acogió a los fieles por primer vez el lunes por la noche tras más de un año de cierre por el virus.

“El año pasado fue muy triste que no se nos permitiera ir a la mezquita para el rezo del tarawih... pero este año estoy tan feliz de que podamos ir a orar a la mezquita, aunque sea bajo estrictas medidas de control sanitario”, cuenta Mohamad Fathi, residente en la capital indonesia.

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El Gobierno de Indonesia, la mayor nación de mayoría musulmana, ha impuesto límites al aforo de las mezquitas, que solo podrán acoger al 50% de su capacidad total. Además, los fieles deben portar mascarillas y traer sus propias alfombras de oración.

Muchas regiones indonesias han prohibido las reuniones habituales en las rupturas de ayuno, y los líderes religiosos alientan a la gente a orar en sus casas en las zonas donde mayor es la contaminación del virus.

El Ramadán podría causar un incremento de contagios de coronavirus en Medio Oriente, según la OMS

En Arabia Saudita, uno de los países con el mayor número de lugares santos del islam, el Gobierno anunció que solamente la gente ya inmunizada contra el COVID-19 podrá participar en la umrah, la pequeña peregrinación a La Meca, a partir del inicio del Ramadán.

La vacunación como requisito para participar en los actos también lo ha impuesto Israel.

El país anunció que permitió el acceso de 10.000 palestinos de Cisjordania vacunados para el rezo del primer viernes de Ramadán en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén.

La decisión se tomó tras consultas gubernamentales con altos cargos de seguridad y según recomendaciones del Ministerio de Sanidad israelí, “con el propósito de permitir la libertad de culto” y “prevenir la propagación de la COVID-19 en la región”, a raíz de la tasa de contagios relativamente alta que aún padece Cisjordania junto a un lento proceso de vacunación.

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Las autoridades israelíes suelen aliviar algunas restricciones de movimiento que tienen los palestinos de Cisjordania ocupada durante el Ramadán, cuando es tradición que acudan a rezar cada viernes a la Explanada de las Mezquitas, tercer lugar más sagrado del islam.

Musulmanes en Cachemira, India, oran en una mesquita por el mes del Ramadán. Foto: EFE

Este recinto está situado en Jerusalén Este, ocupado y anexionado por Israel, al que los palestinos de Gaza y Cisjordania no tienen libre acceso, por lo que necesitan un permiso para entrar.

En 2020, a causa de las rígidas restricciones por la primera ola de la pandemia, no lo pudieron hacer, y este año se prevé que su presencia sea reducida en comparación con otros años en que se solía autorizar el acceso a decenas de miles de personas.

La Explanada de las Mezquitas también estuvo cerrada por el Ramadán del año pasado debido a las medidas restrictivas por la COVID-19, pero este año los fieles podrán volver a rezar en el recinto tras la rápida campaña de vacunación israelí.

En otro país como Egipto, las restricciones son mucho menos estrictas que el año pasado, y la gente pudo celebrar en las calles el inicio del mes de ayuno. En Pakistán, donde la tercera ola del coronavirus se ha revelado como la más mortífera, el Gobierno ha urgido a las mezquitas a que únicamente acojan a fieles en zonas abiertas y que hagan respetar estrictamente la distancia social.

En cambio, en Turquía se anunciaron más restricciones durante el mes de Ramadán. Con las nuevas medidas solo se puede salir a la calle entre las 05:00 y las 19:00 horas, y el confinamiento vuelve a extenderse por todo el fin de semana, cuando antes era solo el domingo.

Además del cierre de comercios no esenciales, también se prohibieron los viajes entre ciudades, salvo motivo justificado; y todos los eventos sociales, como bodas, pedidas de mano o asambleas, se aplazan hasta después del Ramadán. (I)