Este viernes la organización 1800Migrante informó que un mujer guayaquileña había sido reportada como desaparecida mientras cruzaba la frontera entre México y Estados Unidos, por el desierto entre Ciudad Juárez y El Paso.

Su nombre es Johanna Tapia (33 años) se contactó con sus familiares hasta el pasado sábado 17 de abril.

“Nos llamó (el coyotero) para decirnos que no le escribamos porque ya iba a cruzar el desierto, tres días después, nos llamaron y nos dijeron que mi hermana no pudo continuar y que se quedó abandonada”, dijo su hermana, Concepción Tapia.

Sin embargo, añadió que esa fue la primera versión, pero después el coyotero dijo otra cosa.

“Luego cuando exigimos que nos digan la verdad, cambiaron la versión y dijeron que mi hermana ya no pudo avanzar y que le dijeron que se entregue a las autoridades, que siga el camino en la frontera hasta que vea las cámaras y que le van a ayudar”, indicó Concepción, quien sigue pensando que todo eso es mentira y que necesitan ayuda porque aún no saben qué ha pasado con su hermana y su familia necesita saber la verdad.

Johanna era estilista en Guayaquil, pero junto a su novio decidieron que ella viajaría hacia los Estados Unidos para reunirse con él. Para ese fin busco información y se fue sin documentos.

Ella utilizó la “ruta mexicana”, que empieza con un vuelo directo de Ecuador a México, y luego con rumbo a la frontera norte mexicana para el cruce irregular.

Migrante desaparecida. Foto: Cortesía

“Los familiares de Johanna, acudieron hasta la Fiscalía General en Guayaquil para interponer la denuncia y le dijeron que no podían hacer nada porque la desaparición fue en otro país, siendo esta una posición incomprensible por parte de las autoridades, caso similar sucedió en la Cancillería ecuatoriana que enviaron a los familiares a solicitar huellas dactilares en el Registro Civil y le contestaron que no pueden hacerlo sin una denuncia formal y con orden judicial, provocando sin duda, una mayor angustia de forma innecesaria”, indica en un comunicado 1800Migrante.

William Murillo, vocero de la organización de ayuda y asesoría a migrantes, indicó que “la salida imparable de Ecuatorianos ya es un problema político y social de grandes dimensiones que el gobierno ecuatoriano debe enfrentar como propio y no hacerse de la vista gorda”. (I)