El ministro iraquí de Salud, Hasan al Tamimi, dimitió este martes, diez días después del incendio en un hospital de Bagdad para enfermos de COVID-19 que dejó 82 muertos y más de 100 heridos, tras la presentación de un informe elaborado por un comité de investigación creado por el Gobierno.

La oficina de prensa del primer ministro, Mustafa al Kazemi, informó en un comunicado de que este había aceptado "la dimisión que ha presentado el ministro de Salud y Medio Ambiente de Irak, Hasan al Tamimi, después de la emisión del informe del comité de investigación formado tras el incendio del hospital de Ibn al Jatib".

Este centro hospitalario, que había sido reservado para enfermos de COVID-19, sufrió un pavoroso incendio en la noche del pasado 24 de abril tras la explosión de varias bombonas de oxígeno ocasionando la muerte de 82 personas y heridas a otras 110.

Las conclusiones de la investigación presentada ante el Consejo de Ministros y que han derivado en la dimisión del ministro no se han dado a conocer todavía, aunque sí las recomendaciones que contenía, como la de obligar al Ministerio de Salud a imponer castigos disciplinarios al director del hospital siniestrado y otras autoridades.

Publicidad

También se pide cesar al director de Sanidad de Bagdad y "aplicar las instrucciones que garanticen la seguridad de los pacientes, los acompañantes, los supervisores y el personal médico y tratar con firmeza a los infractores y negligentes", según el comunicado de la oficina de prensa de Al Kazemi.

Esta investigación, de carácter político, fue llevada a cabo por una comisión formada por dos ministros, un representante parlamentario y algunos responsables de las instituciones encargadas de fiscalizar al Gobierno.

Más de 80 muertos y 100 heridos por explosión e incendio de hospital para enfermos de COVID-19 en Irak

Fue formada el día siguiente del siniestro por el Consejo de Ministros, que decidía al mismo tiempo suspender temporalmente al ministro de Salud.

Paralelamente, hay en marcha una investigación sobre las causas y circunstancias del incendio de las que todavía no se sabe nada, aunque el primer ministro había dado un plazo de 24 para conocer sus primeras conclusiones.

Sí ha habido resultados preliminares de unas indagaciones llevadas a cabo por el comité de Salud del Parlamento y de la Comisión Iraquí de Derechos Humanos.

Las del primero apuntaban a fallos en el control del número de acompañantes y visitantes en el hospital, lo que derivo en la presencia de un alto número de ellos, y el uso de calefactores eléctricos y aparatos para la preparación de comidas en las salas en las que se acumulaban bombonas de oxígeno.

Por su parte, el ombudsman también llamó la atención, a partir de información preliminar recopilada por sus equipos de investigación, sobre la aglomeración de visitantes en el centro y la ausencia de un sistema de alerta en caso de incendio. (I)