La expresidenta de Chile Michelle Bachelet y el actual director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (IAEA), Rafael Grossi, presentan este martes sus candidaturas para suceder a António Guterres como secretario general de Naciones Unidas a finales de este año.

Bachelet y Grossi defenderán sus postulados en al sede de la ONU en Nueva York durante un diálogo interactivo, donde responderán preguntas de los Estados miembros y la sociedad civil. Más tarde, comparecerán ante los medios.

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Cada uno contará con un total de tres horas para defender su candidatura. La chilena lo hará en el turno de la mañana y el argentino, en la tarde.

El miércoles será el turno de la actual secretaria general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y exvicepresidenta de Costa Rica, Rebeca Grynspan, y del expresidente de Senegal Macky Sall.

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Los candidatos arrancarán con una presentación inicial de un máximo de 10 minutos y luego responderán a las preguntas.

Está previsto que el debate siga dos bloques temáticos: por un lado, las capacidades de liderazgo, la experiencia y las habilidades de los candidatos, y por otro, los tres pilares de la ONU: paz y seguridad, desarrollo y derechos humanos.

Los nominados dan inicio así a la carrera para suceder a Guterres, que dejará el cargo el próximo 31 de diciembre de 2026 tras dos mandatos consecutivos.

La presidenta de la Asamblea General, la alemana Annalena Baerbock, aseguró que estos diálogos constituyen “un paso fundamental en el proceso” y se producen en “un momento crucial para las Naciones Unidas”.

“La selección del secretario general tiene consecuencias de gran alcance que resuenan mucho más allá de este edificio. Nuestra elección marcará el rumbo de la única organización multilateral del mundo y demostrará si las Naciones Unidas representan verdaderamente a los más de 8.000 millones de personas a las que servimos en todo el mundo, la mitad de las cuales son mujeres y niñas”, aseveró Baerbock ante los medios a las puertas del Consejo de Seguridad.

Según dijo, la elección del próximo secretario o secretaria “no es simplemente una decisión administrativa, sino una declaración de intenciones”.

“Se trata de uno de los puestos más difíciles del mundo, pero también es uno de los más importantes, ya que el próximo secretario general no solo determinará el futuro de esta institución, sino que, en su calidad de principal defensor de la Carta de las Naciones Unidas, también el del orden internacional basado en normas”, añadió.

América Latina aspira a dar el relevo

La persona elegida para liderar la ONU durante los próximos cinco años, tendrá el máximo cargo administrativo dentro de la organización y deberá dirigir la secretaría, someter al Consejo de Seguridad a los asuntos que amenazan la paz internacional, actuar como mediador, defensor y portavoz público y aplicar las decisiones de los Estados miembros.

Pese a que no es una norma escrita, la organización intenta cumplir con cierta rotación regional en el cargo para segurar la representatividad. Si se vuelve a cumplir, esta vez correspondería a América Latina.

Además, varias voces dentro del organismo, como Baerbock, han invitado a los Estados miembros a presentar candidaturas de mujeres, porque en los 80 años de la organización nunca una ha ostentado el cargo.

Bachelet fue nominada por el Gobierno del ahora expresidente Gabriel Boric y apoyada por México y Brasil. Cuando el actual mandatario de su país, Jose Antonio Kast, llegó al poder, retiró el apoyo del Ejecutivo a su candidatura.

Grossi, por su parte, fue presentado por el Gobierno de Argentina.

Está previsto que a finales de julio, después de los diálogos, los quince miembros del Consejo de Seguridad debatan sobre los candidatos a puerta cerrada, y hacia finales de año la Asamblea General formalice el nombramiento.

La decisión suele concretarse entre agosto y octubre.