Magníficas auroras boreales provocadas por una histórica tormenta solar adornan el cielo en varias partes el mundo este domingo.

De Austria a California, de Rusia a Nueva Zelanda, las fotografías iluminadas de azul, naranja o rosa tiñen las redes sociales desde el inicio del fin de semana.

Este fenómeno, visible incluso en el hemisferio sur, por ejemplo en Tierra del Fuego en Argentina, es causado por las eyecciones de partículas del Sol, que desencadenan tormentas geomagnéticas cuando llegan a la Tierra.

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La magnetósfera nos protege de las partículas de las tormentas procedentes del Sol

Según la Agencia Estadounidense de Observación Oceánica y Atmosférica (NOAA), se observaron condiciones asociadas a una tormenta geomagnética de nivel 5, el máximo en la escala utilizada, el viernes por la noche y luego el sábado, por primera vez en 20 años.

Cómo se miden los niveles de las tormentas solares o geomagnéticas

Aunque las auroras del sábado por la noche fueron más débiles que las del viernes, el fenómeno debería continuar el domingo, según la agencia.

Fotografía de una Aurora Boreal frente a la escultura "Another Place' de Anthony Gormley en Crosby, (Reino Unido). EFE/EPA/ADAM VAUGHAN Foto: EFE

En Estados Unidos, la aurora boreal ha sido visible en casi todo el país.

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Las poderosas tormentas solares pueden “empujar las auroras hacia latitudes más meridionales”, explicó la agencia espacial.

Actualmente, el Sol se encuentra cerca de su máxima actividad, un ciclo que se reproduce cada 11 años.

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Aurora boreal, ilumina el cielo nocturno sobre el lago Balatón cerca de Fonyod, Hungría. EFE/EPA/GYORGY VARGA HUNGRÍA

Las llamaradas solares llamadas eyecciones de masa coronal, que pueden tardar varios días en alcanzar la Tierra, están provocando el evento actual, creando auroras boreales cuando entran en contacto con el campo magnético de la Tierra.

La última tormenta geomagnética de nivel 5 observada fue en octubre de 2003, un episodio apodado “tormentas de Halloween”.

La tormenta solar más grande jamás registrada ocurrió en 1859, según la NASA. También conocido como el evento Carrington, interrumpió gravemente las comunicaciones telegráficas. (I)