Por Rhys Davies, Ph. D., coordinador del Departamento de Inglés COCISOH en la Universidad San Francisco de Quito.

La reina Isabel II ha sido, para los británicos, un ejemplo de unidad nacional, continuidad y estabilidad política durante sus 69 años en el trono. Pero también es importante, ahora más que nunca, resaltar su papel en el ámbito internacional.

La reina Isabel II y todos los reyes en general son figuras políticamente neutrales. Son jefes de Estado y una especie de guardianes del orden constitucional dentro de sus países, y fuera de ellos también. Isabel II ha sido y sigue siendo una amiga y símbolo de reconciliación para muchos países, Gobiernos y mandatarios.

Desde su coronación en 1953, Isabel II ha priorizado su rol internacional, visitando alrededor de 126 países para estrechar lazos entre ellos y el Reino Unido. La reina, aparte de ser monarca del Reino Unido, es también soberana y jefa de Estado de 16 países, incluidos Australia, Canadá y Nueva Zelanda, donde juega un rol formal y protocolar.

Además, es la líder principal de los 54 países que conforman la Mancomunidad de Naciones (Commonwealth). Esta familia de naciones, de libre asociación, algunas pertenecientes anteriormente al Imperio británico, ha sido uno de los mayores logros durante su reinado. La Mancomunidad de Naciones aboga por la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho, y une a los países que tienen herencia británica compartida, además de estrechar las relaciones comerciales entre estos.

La reina también ha sido un apoyo y figura de reconciliación para los países que salían de la sombra de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra Fría, en su momento. Su visita, por ejemplo, en 1965 a Alemania Occidental, en particular a Berlín, en donde visitó el muro, fue vista como una inyección de ánimo y sutil apoyo a Occidente durante su división.

A través del denominado poder blando la reina ha contribuido a fortalecer la imagen internacional del Reino Unido y ha ganado el respeto y la confianza de muchos líderes mundiales. A la reina Isabel II se la recordará no solamente como la reina de los británicos, sino, sin duda, como una monarca global. (I)