La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera “débil” el riesgo de que la epidemia de ébola presente en la República Democrática del Congo se extienda a nivel global, pero avisó este miércoles de que el peligro es “alto” para África central.
La agencia de la ONU con sede en Ginebra estima “como elevado el riesgo epidémico a niveles nacional y regional, y débil a nivel global”, declaró en conferencia de prensa el director, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
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El responsable hizo su declaración al día siguiente de una reunión del comité de emergencias, centrada en esta epidemia declarada en el este de la República Democrática del Congo.
Dicho comité, encargado de formular recomendaciones a los Estados, indicó que la situación en el país africano “no responde” a los criterios de una “emergencia pandémica”, lo que corrobora la conclusión comunicada anteriormente por la dirección de la OMS.
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Según la organización, la epidemia de ébola se está propagando por el este de la República Democrática del Congo (RDC) y podría prolongarse.
Hasta el momento, se han confirmado 51 casos en la RDC, en las provincias orientales de Ituri y Kivu Norte, “aunque sabemos que la magnitud de la epidemia en la República Democrática del Congo es mucho mayor”, indicó Ghebreyesus.
El responsable afirmó que Uganda también había notificado dos casos confirmados en la capital, Kampala, incluido un fallecimiento, mientras que un ciudadano estadounidense que trabajaba en la RDC dio positivo y fue trasladado a Alemania.
“Hay varios factores que justifican una grave preocupación por la posibilidad de una mayor propagación y más muertes”, declaró Ghebreyesus.
“Más allá de los casos confirmados, hay casi 600 casos sospechosos y 139 muertes sospechosas. Prevemos que esas cifras sigan aumentando, dado el tiempo que el virus estuvo circulando antes de que se detectara el brote”, agregó.
El ébola provoca una fiebre hemorrágica especialmente letal, pero el virus, que ha causado más de 15.000 muertes en África en los últimos 50 años, es relativamente menos contagioso que, por ejemplo, el covid-19 o el sarampión.
Material de protección
La OMS declaró el domingo que la situación constituía una emergencia de salud pública de importancia internacional -el segundo nivel más alto de alerta según el RSI (Reglamento Sanitario Internacional)-, lo que desencadenó reacciones en países de todo el mundo.
La Unión Europea afirmó el miércoles que el riesgo de un brote en su territorio es “muy bajo” y que “no hay indicios” de que los europeos deban tomar medidas adicionales.
Sin embargo, la respuesta ante el decimoséptimo brote de ébola en la RDC, un vasto país con más de 100 millones de habitantes, tarda en organizarse en las provincias orientales, de difícil acceso por carretera y azotadas por la violencia de los grupos armados.
El hospital de Rwampara, a unos kilómetros de Bunia -la capital de la provincia de Ituri-, solo empezó a recibir el material para aislar y tratar a las personas infectadas este lunes.
En el centro, que ya cuenta con un centenar de casos sospechosos según un responsable, el personal de enfermería carecía hasta el viernes de equipos de protección completos.
La OMS anunció el martes haber entregado 12 toneladas de material médico en las regiones afectadas por el virus, y más toneladas se acumulan en los depósitos de la ONG Médicos sin Fronteras (MSF) en Bunia.
Este material supondrá “un gran alivio para nuestros equipos”, asegura Trish Newport, responsable de urgencias de MSF.
“Todos los centros a los que hemos llamado nos han respondido: ‘Estamos llenos de casos sospechosos. No nos queda sitio’. Eso da una idea de lo descabellada que es la situación en este momento”, cuenta.
No existe ninguna vacuna ni tratamiento específico para la cepa del virus responsable del brote actual, denominada Bundibugyo, por lo que el cumplimiento de las medidas de prevención y la detección rápida son clave para intentar frenar su propagación.
El jefe de la diplomacia de Estados Unidos, Marco Rubio, señaló el martes la lentitud de la OMS, que según él “reaccionó un poco tarde” a la hora de identificar la epidemia.
“Podría tratarse de un desconocimiento del funcionamiento del RSI y de las responsabilidades de la OMS y de otras entidades. No sustituimos su labor, sino que los apoyamos. Por eso podría haber cierta falta de comprensión”, respondió Tedros Adhanom Ghebreyesus. (I)